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La importancia del liderazgo efectivo

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Gabriel Mario Leonelli
Gabriel Mario Leonelli
Asesor en Transformación Digital, especialista en Banca, Fintech y organizaciones de la economía social.

En la actualidad, la capacidad de liderar de manera efectiva se ha vuelto indispensable. Una organización no puede desarrollarse y crecer si no está integrada por líderes que tengan una visión clara, una comunicación eficaz, y capacidad de motivar y desarrollar a sus equipos.

La incertidumbre ante los cambios,  la transformación digital y la búsqueda de equilibrio vida-laboral actúan como un motor de adaptabilidad e innovación permanentes. Los líderes efectivos inspiran, fomentan la inteligencia emocional y desarrollan el talento, convirtiendo retos en oportunidades sostenibles y reales.

Hace poco más de un año, el líder de una organización me comentaba el plan de crecimiento y de negocios de su empresa, a la que había ingresado unos meses antes. Destacaba los logros obtenidos durante sus primeros meses de gestión, señalaba los errores de gestiones pasadas y proyectaba un crecimiento con mayúsculas, compitiendo con los operadores más fuertes del mercado y sosteniendo este impulso en los años siguientes. Sin embargo, apenas dos años después, esa realidad prometida cambió por completo hasta desembocar en un fracaso.

Los líderes egocéntricos, erosionan la moral del equipo y desincentivan la creatividad. Criticar duramente a otros mientras se generan errores y fracasos propios se denomina comúnmente “autocrítica destructiva” o “patológica”. Realizar acciones, críticas o deseos negativos hacia otros son acciones que inevitablemente perjudican y se volverán en contra de quien las realiza; en consecuencia, la arrogancia y la falta de prudencia llevarán su liderazgo al fracaso. Este tipo de conducción fomenta la creación de grupos de seguidores y no de equipos eficientes.

Los líderes deben tener presente que detrás de cada decisión hay personas, familias, expectativas y proyectos de vida, que deben respetar. Cuando los líderes impulsan cambios, estos suceden. Pero el riesgo aparece cuando surgen la arrogancia, el ego, la mala comunicación, la falta de visión o la desconexión con la realidad, todos rasgos que suelen conducir al fracaso.

Hoy, el liderazgo evolucionó hacia un enfoque más humano y estratégico, donde el verdadero valor está en combinar habilidades interpersonales con una visión clara para guiar al equipo hacia el éxito. La gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo los hiciste sentir. Las emociones, los sentidos y los sentimientos son tan importantes como el talento y las habilidades profesionales a la hora de formar y consolidar un equipo. Son esos factores los que fortalecen el compromiso, construyen confianza y permiten que las personas trabajen verdaderamente alineadas.

Un buen liderazgo, inspira, motiva y guía hacia metas comunes; mejora el clima laboral, fomenta la retención de talento y fortalece la resiliencia ante cambios, fomentando un ambiente de confianza, empatía y desarrollo personal.

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