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Después del balance del año

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Jorge Pedro Núñez
Jorge Pedro Núñez
Licenciado en Cooperativismo y Mutualismo (UNSE). Presidente del CGCyM (2018-2020). Conferencista, docente, investigador especialista en formulación de proyectos.

Hemos transcurrido otro año con pandemia de COVID-19, con sus mutaciones, y todo lo que esto implicó para el funcionamiento de las instituciones y la vida de las personas. Empero, las entidades representativas del sector evaluaron muchos aspectos positivos, logrados con esfuerzo, y demostrativos de la fortaleza de nuestro mutualismo.

Las buenas noticias, a pesar del optimismo que trasmiten a dirigentes y asociados y asociadas, tienen que ser tratadas con la prudencia del caso: esto es, que la pandemia no concluyó, y que tal vez vino para quedarse por mucho tiempo.

Entre las lecciones que este flagelo nos va dejando, es que la acción colectiva no puede ser sustituida por impulsos individualistas; que la tan pretendida “libertad” tiene los límites que los conocimientos científicos establecen, no como cercenamiento de los derechos de las personas, sino al contrario, para generar las protecciones que beneficien a todos por igual, tanto a quienes apoyan las medidas sanitarias como quienes adoptan posturas negacionistas.

Las mutuales tienen un rol muy potente, que es la proximidad con sus asociados y asociadas. La incorporación de políticas de difusión de las medidas que cuidan a todos y todas, se presenta como un deber que contribuye a frenar la difusión del virus. No es momento para relajarse, aun a riesgo de exagerar el tono de alerta en las comunicaciones, la insistencia desde los ámbitos organizados sigue siendo fundamental.

Las proyecciones para 2022 contemplan una continuidad en la circulación del virus, con variantes que tornan impredecibles sus consecuencias. Las vacunas demostraron efectividad, pero al mismo tiempo la Organización Mundial de la Salud anuncia que se está analizando el período de inmunidad, que estaría en alrededor de seis meses. De verificarse esta previsión, habrá que sostener dos cuestiones: una, que posiblemente haya que vacunarse con una tercera o cuarta dosis (según la edad); y la otra, que las campañas que promueven el cuidado no deben relajarse, sino al contrario, porque cuanto menos circulación del virus haya, habrá más posibilidades de frenarlo.

No solo nos pasa el virus. La situación económica nos sigue planteando muchos problemas (inflación, restricción externa, entre los factores más relevantes). Pero si hay algo que tenemos los argentinos, es la capacidad resiliente para afrontar y vencer dificultades. Pero, parafraseando al Gardiner de Desde el jardín, “después del invierno, viene la primavera”.

Deseamos a todas nuestras queridas entidades mutualistas, que, como siempre, continúen sorteando con éxito las dificultades, como lo saben hacer, por la fortaleza que las caracteriza, y tengan el feliz 2022 que merecen y nos merecemos.

¡Salud!

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