El 8 de marzo se celebró en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer, que fue establecido por Resolución 32/142 de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de 1977, con el objetivo de recordar las luchas de las mujeres obreras que venían reclamando desde mediados del siglo XIX la igualdad de derechos con los trabajadores varones.

Esta resolución tiene numerosos e importantes antecedentes que pueden encontrase ya en las demandas de las mujeres de la antigua Grecia, reflejadas en distintas obras literarias, en la participación de ellas en la Revolución Francesa y, principalmente, en el siglo XIX, cuando las mujeres comenzaron a tener una mayor participación en el trabajo industrial.
El incremento de la participación de las mujeres obreras en las naciones industrializadas derivó en reclamos de derechos civiles y políticos, como el sufragio universal, que se expuso en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas de 1910 realizado en Copenhague, en el cual se proclamó, también, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Pero fue la muerte de 146 operarias y 23 operarios y de 78 heridos en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York, donde se originó un incendio de gran magnitud que no permitió a los trabajadores salir del edificio, lo que impulsó un importante cambio en la legislación laboral de los Estados Unidos de América y en las posteriores conmemoraciones reivindicatorias de mujeres ocupadas en la industria, sino también en tantas otras actividades como las ciencias, el arte, las profesiones liberales y la política partidaria.















