En pleno siglo XXI, la tecnología es un componente fundamental para las organizaciones de la Economía Social y Solidaria (ESS). Es poco probable que haya una empresa que tenga fines de lucro, o no, que no lo considere así, y, sin embargo, con cierta frecuencia se detectan dificultades en entidades, en aspectos tan sensibles como la administración y la comunicación.
En este espacio nos interesan, particularmente, las mutuales, que tienen por naturaleza un nivel de interacción con sus asociadas y asociados de alto grado, y una particularidad que las destaca de otras entidades de la ESS: tienen una vinculación personalizada, muy estrecha, con asociadas y asociados, en pos de la consecución de los fines de ayuda mutua, materializados a través de las relaciones económicas en la entidad y las asociadas y los asociados.
La pandemia de COVID-19, no puede decirse que trajo beneficios, muy por el contrario; pero produjo una consecuencia que puso a prueba la resiliencia de personas y organizaciones: la de apelar a todos los recursos disponibles, como los que provee la tecnología de la información (IT), para mantener activos todos los servicios posibles.
Prácticamente todas las entidades tienen una administración informatizada, y sus directivos se comunican mediante canales digitales, pero se detectan situaciones en las que se han producido inconvenientes, por ejemplo, en la realización de asambleas virtuales.
No cabe ninguna duda que añoramos los encuentros presenciales, pero esta realidad nos ha condicionado de forma tal que, o nos reunimos en forma virtual, o seguiremos postergando los encuentros, como es el caso de las asambleas ordinarias.
Ante la incertidumbre, las mutuales tienen que tomar una decisión para seguir funcionando, y ésta tiene directa vinculación con el uso de Internet para todos los propósitos: asambleas, servicios, comunicación de novedades, etc. No basta con ampararse en el argumento de que, “muchos asociados ni siquiera tienen un correo electrónico”; una expresión tal resulta anacrónica en la época que vivimos, cuando miles de personas, no necesaria y exclusivamente jóvenes, se informan, realizan trámites, efectúan pagos, consultan datos, calles, comercios, etc.
Hace ya mucho tiempo que se dijo que “el analfabetismo en el siglo XX (no ahora) es la incapacidad para emplear herramientas informáticas”. Esto no significa que se estigmatice o discrimine a una persona por tener limitaciones para el uso de Internet, pero justamente, para eso las entidades tienen que imaginar formas alternativas, o de acompañamiento, en cumplimiento de los más altos valores de la solidaridad.
Mundo Mutual es un periódico digital, desde que la pandemia obligó a modificar la modalidad de entrega; ahora sabemos que llegamos a más personas que cuando lo producíamos en papel, porque basta con un correo electrónico. Y deseamos que todos los mutualistas lo tengan.
Aquí estamos, también, para colaborar en ese propósito.















