En este oportuno espacio queremos informar a nuestros amigos y colegas que hemos presentado ante el INAES, en favor de las mutuales en general y de la sociedad en particular, una propuesta para el desarrollo de Mutuales de Familia, de Familias o para las Familias, acompañada por un reglamento orientativo para este tipo de entidades.
La presentación se encuentra motivada, en primer lugar, por el derecho constitucional que tiene toda persona de peticionar ante las autoridades, conforme lo establece el artículo 14 de la Constitución Nacional. Asimismo, se apoya en el conocimiento de que las mutuales en Argentina se encuentran reguladas por la Ley Nacional 20.321 y por las normas complementarias dictadas por el organismo competente.
También nos impulsa el afecto y respeto que, con el tiempo, hemos desarrollado hacia el Tercer Sector en general, y hacia las mutuales y cooperativas en particular. Esa preocupación y dedicación se ha expresado en libros, artículos, actividades de capacitación y experiencias institucionales vinculadas al mutualismo, tanto en el país como en el extranjero. A ello se suma la experiencia adquirida en el conocimiento del funcionamiento del organismo regulador y de sus Directorios.
Sabemos que esta proposición no es enteramente novedosa. En buena medida, la temática familiar ya aparece dispersa en distintos tipos de mutuales, en sus nexos aglutinantes, en sus servicios y en sus reglamentos. Sin embargo, nuestra pretensión es reunir el tema familia en una figura institucional específica, que pueda actuar como entidad adhesiva y promotora de una nueva fuerza comunitaria.
La familia como capital social
Reconocemos que la familia es la célula básica de la sociedad. Sin embargo, en un mundo tan dinámico y cambiante, también advertimos que atraviesa tensiones, debilidades y desafíos que merecen una atención específica y particularizada.
Facilitar el equilibrio entre el trabajo, la vida personal y la vida familiar —desde la concepción hasta la ancianidad— puede constituir un factor clave para mantener a los trabajadores más motivados y a las familias mejor acompañadas. Esto resulta especialmente significativo cuando una empresa, institución o comunidad decide encarar servicios que prioricen la manutención familiar, el respeto al afiliado-trabajador, los cuidados en general, la atención de familiares directos —como los adultos mayores— y la educación de todos sus miembros.
En este sentido, el objetivo es redescubrir la esencia que hace de la familia el lugar ideal para forjar valores. Desde allí puede promoverse un modo de vida más humano, solidario y tolerante, que luego será transmitido a la sociedad entera.
Las familias forman la base del tejido social de un país. Por eso afirmamos que la familia es capital social.
La vida actual y sus exigencias pueden dificultar la colaboración y la interacción familiar. Muchas veces ambos padres trabajan, los tiempos se reducen y las obligaciones se multiplican. Ante esta situación, resulta necesario dar orden y prioridad a nuestras responsabilidades y aprender a convivir con ellas. La valía de la familia se funda, precisamente, en su importancia para la vida social de una nación.
La mutual como herramienta para solucionar problemas
En las mutuales, los socios deben cumplir ciertos requisitos básicos para poder asociarse. La legislación argentina establece que la condición de asociado se adquiere mediante un acto voluntario de adhesión, aceptado por la entidad.
Una Mutual Familiar permitiría concentrar, en una institución determinada, una gran cantidad de situaciones y necesidades propias de la vida familiar. De este modo, se facilitaría un accionar más ordenado, específico y eficiente.
Los reglamentos de las mutuales reconocidas por el INAES se asientan en la Ley 20.321 y en las resoluciones del Instituto, que establecen cómo deben organizarse las entidades, qué órganos de gobierno deben tener, cómo se aprueban sus estatutos y reglamentos internos, y qué obligaciones legales, administrativas y contables deben cumplir.
En ese marco, una manera sencilla de atender el equilibrio entre trabajo y familia podría ser incorporar, dentro de los reglamentos mutuales, algunos de los casos y necesidades propias de esta rica temática. Del mismo modo en que se constituyen comisiones internas para áreas específicas —como educación, juventud, salud u otras—, podría resultar conveniente constituir una Comisión de Familia.
El nexo vinculante
La mutual, como institución, requiere que sus asociados se encuentren unidos por lo que se denomina nexo aglutinante. Se trata del interés común que permite llevar adelante un proyecto solidario. También puede vincularse con la idea de affectio societatis, entendida como la voluntad de integrar una organización con fines compartidos.
El vínculo jurídico que une al socio con la mutual no es un contrato comercial ni laboral. Es un acto de adhesión a los estatutos, reglamentos y principios de la entidad.
En el caso que proponemos, el vínculo estaría dado por el hecho de formar parte de una familia, es decir, de la célula más difundida de la sociedad.
¿Qué nexo podría ser más básico, elemental y constitutivo de la solidez social que la familia?
Propuesta y argumentos para desarrollar este modelo
En la propuesta presentada ante el INAES se plantea la conveniencia de reconocer y promover este tipo de mutual orientada a la familia, acompañada por un reglamento elemental y sencillo.
Su estructura jurídica seguiría basada en la Ley 20.321 y en las resoluciones del INAES, garantizando transparencia, eficacia y adecuación normativa. Su aplicación práctica, a través de una amplia gama de servicios, respondería a necesidades reales y cotidianas: la educación, la salud, la orientación familiar, el acompañamiento de los adultos mayores, la promoción de valores sociales, la recreación, la economía familiar y la vida comunitaria.
El impacto esperado de este tipo de mutual se vincula con la protección y fortalecimiento del capital social. En particular, permitiría:
- favorecer el equilibrio entre trabajo, vida personal y vida familiar, mejorando la calidad de vida de los trabajadores y sus familias;
- promover la educación y la salud, asegurando apoyo integral desde la infancia hasta la ancianidad;
- fortalecer la cohesión comunitaria, ofreciendo espacios de encuentro, formación y solidaridad;
- difundir los valores de la economía social, integrando a la familia en el Tercer Sector y promoviendo prácticas responsables y justas.
Áreas posibles de trabajo
A modo de ordenamiento temático, los servicios y propuestas de una Mutual de Familia podrían distribuirse en siete grandes áreas:
- Primera infancia y niñez.
- Orientación y formación familiar.
- Salud y prevención.
- Adultos mayores.
- Economía familiar y social.
- Cultura, recreación y comunidad.
- Medio ambiente y vida cotidiana.
Este esquema permitiría facilitar tanto la planificación institucional como la comunicación hacia los asociados, mostrando un abanico integral de servicios destinados a fortalecer a la familia como capital social.
Una herramienta asociativa para ampliar posibilidades
El asociativismo institucional de las familias permitiría, además, celebrar convenios con instituciones vinculadas directa o indirectamente a la vida familiar: colegios, entidades de salud, organizaciones culturales, espacios de seguridad, recreación, esparcimiento y otros ámbitos de interés comunitario.
La familia individual, al asociarse, enriquece su horizonte de acceso a nuevas posibilidades de mejora en todo sentido. La organización colectiva permite multiplicar capacidades, ordenar necesidades comunes y generar respuestas solidarias más eficaces.
Nuestra humilde esperanza es que el INAES recepte y promueva este ofrecimiento, motivado en una recta intención de beneficiar al bien común, sin especulación partidaria ni ideológica.















