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Jorge Pedro Núñez
Jorge Pedro Núñez
Licenciado en Cooperativismo y Mutualismo (UNSE). Presidente del CGCyM (2018-2020). Conferencista, docente, investigador especialista en formulación de proyectos.

Las decisiones son políticas

La Economía Política en Argentina dejó de llamarse así en 1976, con el advenimiento de la dictadura militar. La carrera se había creado en 1958, seguramente vinculada a los nuevos aires que traía el desarrollismo. No era una simple nominación: formaba parte de una concepción donde la disciplina estaba comprometida con la realidad y con la política.

La pretendida separación entre economía y política obedece únicamente a una concepción ideológica que pretende elevar, a la primera, a la condición de ciencia aséptica, a un paso de ser considerada ciencia exacta, y a una práctica de oportunistas, a la segunda.

Deuda externa

Argentina transita por un camino turbulento, tanto en lo económico como en lo político, y en la interacción entre ambas disciplinas sociales, es la última la que define las acciones necesarias para regular la materialidad de las relaciones entre sus habitantes.

La decisión de Mauricio Macri de tomar deuda con el Fondo Monetario Internacional fue política, y del mismo tenor fue la determinación de negociar con este Organismo por parte del gobierno nacional actual, hasta arribar a un “Acuerdo para el Refinanciamiento de la Deuda entre la República Argentina y el Fondo Monetario Internacional”, con la aprobación del Congreso de la Nación.

El acuerdo alcanzado se basa en lo que se conoce como Servicio Ampliado del FMI (Acuerdo de Facilidades Extendidas; EFF, por sus siglas en inglés) que incluye 10 revisiones que se realizarán de manera trimestral durante dos años y medio. El primer desembolso se realizará luego de la aprobación del programa por parte del directorio del FMI. El resto de los desembolsos se hará luego de completarse cada revisión. El período de repago de cada desembolso es de 10 años, con un período de gracia de 4 años y medio, lo que implica comenzar a pagar la deuda a partir de 2026 y hasta 2034.

Este acuerdo tendrá una implicancia directa sobre las finanzas y la política de las provincias. Entre las medidas contempladas en el proyecto que comienza a analizar el Congreso nacional hay tres puntos que resultan centrales: el revalúo inmobiliario federal, que impactará directamente sobre los impuestos inmobiliarios que cobran los distritos y que tendría además su correlato en Bienes Personales, la limitación a las transferencias de fondos discrecionales y la obligación que tendrán los gobernadores de informar de manera periódica el estado de las finanzas públicas.

Según el ministro de Economía, Martín Guzmán, habrá una política fiscal que no impedirá el proceso de recuperación, que tendrá un rol expansivo. Sin políticas de ajuste, con reducción gradual del déficit sobre la base de la recuperación económica, estima que en 2022 el déficit será de 2,5%, del 1,9% en 2023 y del 0,9% en 2024.

La inflación, el impuesto de las mayorías

La inflación, que es el factor que más preocupa a la población, que lo sufre diariamente en sus bolsillos, tiene su origen en múltiples factores. Uno de ellos es el de la emisión monetaria -que para la ortodoxia económica prácticamente es el único factor que la alimenta-, y ya se anunció que el Banco Central reducirá gradualmente la asistencia monetaria al Tesoro Nacional; en 2021 fue de 3,7 puntos, en 2022 será de 1 punto del PBI, en 2023 del 0,6 y en 2024 será cercano a cero. Además, se postula un acuerdo de precios con sectores empresarios, formadores de precios.

Dado que la Argentina tiene una economía bimonetaria, el dólar es uno de los factores de peso en la composición de los precios; en tal sentido, Guzmán considera que habrá reservas por unos 5 mil millones de dólares, con lo que se pondría un freno a los ataques especulativos.

Guerra Rusia-Ucrania, y el impacto sobre Argentina

Hay dos grandes efectos directos en los precios: el de las commodities agropecuarias y los de la energía. La primera vendría a ser una buena noticia, porque implica mayor ingreso de divisas, y mala la segunda, porque nuestro país es importador neto de energía.

Pero sucede que lo primero impacta en el mercado interno, que no tiene un régimen de retenciones adecuado -como las retenciones móviles- que permitan desacoplar precios externos de precios internos. Así, un consumidor argentino paga por el pan francés en la panadería de barrio lo mismo que un parisino por su preciada baguette. Y con la energía no ha habido nuevas noticias, luego de los anuncios de incrementos segmentados, si bien estos se hicieron antes del conflicto beligerante que, aunque dolorosamente transcurre a miles de kilómetros, nos afecta.

Cierre con suspenso

Analistas políticos y economistas avezados, que siempre han tenido opinión formada sobre nuestro futuro, en el corto, mediano y largo plazo, ya no aventuran interpretaciones con estas cartas en la mano: la incertidumbre es de magnitud, porque las movidas políticas, como señalamos al principio, no son del todo predecibles, a pesar de que el gobierno nacional se ha preocupado por adoptar medidas moderadas. Pero esto, justamente, es lo que contribuye a suponer que algunas tormentas políticas habrá, porque aunque el presidente le haya puesto mucho énfasis, la anunciada “guerra contra la inflación” no exhibe, por el momento, armas muy efectivas. Metafóricamente hablando.

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