Hablamos con Gabriel y Sebastián Leonelli, fundadores de GSL Business Generators. Padre e hijo lideran una consultora que transforma desafíos en oportunidades, especializándose en el análisis de modelos de negocio y la implementación de estrategias de transformación digital. A través de una visión integral, Gabriel y Sebastián acompañan a las empresas en su adaptación a los cambios de la industria, mediante diagnósticos de factibilidad robustos y el diseño de estructuras sostenibles. Su enfoque combina la experiencia estratégica con una visión moderna de innovación, consolidando a GSL como un aliado clave en el desarrollo de alianzas de valor y el crecimiento competitivo de sus clientes.
En el día a día de una organización, muchas veces la rutina gana terreno. ¿Por qué cuesta tanto identificar cuándo un proceso dejó de ser eficiente?
GL: Dentro de una organización, es sumamente fácil acostumbrarse a la inercia diaria. Los procesos, las decisiones y las estructuras que se repiten durante años terminan por percibirse como naturales o inamovibles. El problema es que esta familiaridad actúa, muchas veces, como un filtro que nubla la visión estratégica. Eso nos impide distinguir entre lo que realmente es eficiente y lo que es simplemente habitual.
Claro, se vuelve invisible a los ojos de la organización. Y cuando nota que necesita un cambio o quiere expandirse, ¿con qué barreras se encuentra?
SL: El desafío de salir de la zona de confort y de lo conocido nunca es sencillo. En muchas oportunidades, lo que a simple vista parece funcionar correctamente puede estar operando muy por debajo de su potencial real. Cuando surge la necesidad de diversificar o desarrollar nuevas líneas de negocio, las organizaciones suelen chocar con el miedo a lo desconocido o, lo que es más frecuente, con la falta de una metodología clara sobre por dónde empezar. Ese estancamiento es peligroso, porque termina frenando el impulso innovador que toda organización necesita para mantenerse competitiva.
Ante ese panorama de estancamiento, ¿qué puede aportar un consultor o una perspectiva externa?
GL: En ese contexto, una mirada externa actúa fundamentalmente como un catalizador. No estamos hablando simplemente de hacer una revisión técnica, sino de tener la capacidad de cuestionar lo que ya se da por hecho dentro de la organización. Un consultor externo aporta una visión completamente objetiva que permite tres cosas clave:
- Identificar oportunidades invisibles: Es decir, detectar posibilidades de negocio que, por el sesgo propio de la gestión interna, suelen pasar desapercibidas.
- Cuestionar el *”siempre se hizo así”: Esto nos permite analizar el negocio desde una perspectiva fresca, rompiendo con los paradigmas que están limitando el crecimiento.
- Mitigar riesgos: A través de la realización de análisis de factibilidad rigurosos antes de comprometer recursos en nuevos proyectos, asegurando que cada paso que dé la empresa tenga un sustento sólido.
¿Cuáles dirían que es el impacto final de animarse a incorporar esta visión externa en la estructura de la organización?
SL: El impacto es avanzar decididamente hacia una organización ágil y eficiente. En la gran mayoría de los casos, contar con una nueva mirada es el primer paso indispensable para repensar integralmente cómo funciona la organización. El objetivo final no es solo encontrar fallas, sino optimizar el funcionamiento interno. Detectar los cuellos de botella e identificar esos puntos críticos de optimización se convierte, en definitiva, en el mejor punto de partida para implementar una verdadera estrategia de transformación integral —que trasciende lo digital— y potenciar la excelencia operativa.
GL: Como comentario final, mencionamos que es necesario que los responsables de tomar decisiones dentro de la organización comprendan que la consultoría actúa como catalizador y guía en los procesos de implementación de proyectos y en el cambio organizacional, pero no son fiadores del éxito. Por eso durante todo el proceso se trabaja alineando la estrategia, la cultura y el talento, facilitando la transformación y reduciendo la resistencia al cambio, capacitando a los líderes para que adopten nuevos hábitos y garanticen la sostenibilidad a largo plazo.













