Es de público conocimiento y han tomado trascendencia, las graves consecuencias que traen aparejados los incendios, la sequía e inclemencias climáticas, fenómenos que están arrasando con actividades productivas del interior profundo de nuestra Argentina. Para indagar en detalle, Coninagro relevó un estudio con números provistos por técnicos y productores que cuantifica los serios daños que están padeciendo en esas zonas y cómo afecta esta crisis a las economías productivas. En este informe, datos y testimonios que configuran una realidad muy compleja.
En un primer pantallazo, los números que arroja el estudio indican pérdidas de 5 mil millones de pesos para el sector arrocero, en tanto que por la seca de yerbatales, dimensionando solamente las plantas, ese sector ya perdió 472 millones de pesos (se calcula que fueron afectadas plantas de 0 a 10 años de edad en unas 1200 hectáreas a 400 mil pesos la hectárea). Por su parte, la ganadería estima pérdidas por disminución de producción que alcanzan los 3500 millones de pesos, y la mortandad de animales se estima en 70.000 cabezas, lo que supone 5200 millones de pesos perdidos. Además, vale considerar que cada punto de preñez menos son 20.000 terneros menos en la provincia, lo que implica 9600 millones de pesos en total.
El presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto, cuestionó la falta de “políticas de Estado activas”, al mencionar: “hay políticas operativas pero lo que necesitamos son políticas estratégicas, integrales y que sean ejecutadas, en otras palabras necesitamos un Estado presente pero que llegue antes, no que llegue después. Esto es lo que refleja que cuando solicitamos políticas de Estado a largo plazo es para prevenir y evitar este tipo de desgracias”, a lo que agregó: “mencionamos nuestra preocupación por el daño imposible de cuantificar que está sufriendo el ambiente y la biodiversidad en vastas zonas protegidas y de reservas”.















