Del 33% al 3%: qué pasó con el cooperativismo en la industria láctea argentina

El nuevo ranking de industrias lácteas elaborado por OCLA y FunPEL muestra una transformación estructural: las cooperativas, que en 1994 recibían un tercio de la leche del país para industrializarla, hoy representan apenas el 3%. El dato contrasta con su peso todavía relevante en la producción primaria.

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Redacción Economía Solidaria
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El nuevo Ranking de Industrias Lácteas 2025/2026, elaborado por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) y FunPEL, vuelve a poner en evidencia un cambio profundo en la estructura de la lechería argentina: el sistema cooperativo perdió presencia en la etapa industrial, aunque conserva un rol importante en la producción primaria.

Según el informe, las cooperativas representaban en 1994 el 33% de la leche recibida por la industria. Tres décadas después, esa participación se ubica en torno al 3%. La comparación resulta especialmente significativa porque en otros países lecheros del mundo las cooperativas conservan una incidencia mucho mayor en la industrialización y comercialización de la leche.

La caída no significa que las cooperativas hayan desaparecido de la actividad tambera. El propio informe aclara que, como sector de producción primaria, las cooperativas siguen concentrando alrededor de un tercio de la producción total de leche en Argentina. La diferencia está en otro punto clave: una cosa es producir o recibir leche en origen y otra muy distinta es industrializarla, transformarla en alimentos y participar en la comercialización final.

Una industria con más multinacionales y menos cooperativas

El ranking correspondiente al período julio 2025-junio 2026 muestra que la producción total de leche del país alcanzó los 11.882,7 millones de litros, con un crecimiento del 6,9% respecto del ciclo anterior.

En ese marco, las empresas multinacionales consolidaron una presencia creciente. OCLA señala que dentro de las 20 principales industrias, más del 60% de la producción recibida está en manos de empresas multinacionales, mientras que sobre el total nacional ese porcentaje ronda el 37%.

El contraste histórico es fuerte: en 1994 las empresas multinacionales representaban aproximadamente el 8% de la leche recibida. Hoy su participación es varias veces mayor, mientras que el cooperativismo perdió lugar en la etapa industrial.

El Top 5 de empresas lácteas concentra actualmente el 36% de la leche recibida. Aunque ese nivel de concentración es bajo en comparación con otros países lecheros, donde las cinco principales empresas suelen procesar más del 80%, el dato central para el movimiento cooperativo es otro: la pérdida relativa de protagonismo de las entidades cooperativas en la industrialización.

El desafío de recuperar agregado de valor

La información de OCLA permite abrir una discusión que excede el ranking empresarial. El problema no es solamente cuánta leche reciben las cooperativas, sino cuánto valor logran capturar en la cadena.

Históricamente, el cooperativismo lácteo fue una herramienta central para que productores tamberos pudieran organizarse, industrializar su producción, negociar mejores condiciones y sostener actividad económica en sus territorios. La pérdida de peso industrial implica una menor capacidad para disputar márgenes, desarrollar marcas, invertir en tecnología y participar del mercado con escala.

La crisis de grandes referencias históricas del sector, como SanCor, forma parte de ese proceso, pero no lo explica por completo. El desplazamiento cooperativo viene de más lejos y se vincula con cambios en la propiedad empresaria, crecimiento de grupos multinacionales, dificultades financieras, pérdida de escala, transformaciones en el consumo y nuevas exigencias de inversión.

Producción primaria fuerte, industrialización débil

Uno de los puntos más importantes del informe es que el cooperativismo conserva peso en la base productiva. Es decir: muchas cooperativas siguen presentes en la relación con los tambos, en la recepción de leche y en la prestación de servicios a productores.

Pero el cuello de botella aparece cuando se observa la etapa industrial. Allí es donde se definen buena parte del valor agregado, la marca, la logística, la inserción comercial y la capacidad de sostener márgenes frente a un mercado cada vez más competitivo.

Para el movimiento cooperativo, la pregunta de fondo es estratégica: cómo pasar de una presencia fuerte en la producción primaria a una recuperación de capacidades industriales y comerciales.

El ranking de OCLA no ofrece una respuesta cerrada, pero sí deja planteado un dato difícil de ignorar: en treinta años, el cooperativismo pasó de ocupar un lugar central en la industria láctea argentina a quedar reducido a una participación marginal en la recepción industrial de leche.


Fuentes consultadas

  • OCLA / FunPEL: Ranking de Industrias Lácteas 2025/2026.
  • Nueva CABA: cobertura sobre el ranking lácteo 2025/2026.

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