¿Cómo construir una carrera exitosa y ética en el cooperativismo y el mutualismo frente a las presiones del mercado? Enzo Farante analiza los desafíos del consultor actual, el rol del Balance Social Cooperativo y Mutual, y el peligro de confundir asociados con clientes.
Hablar de economía social es hablar, indefectiblemente, del entramado del cooperativismo y el mutualismo. En un contexto donde las lógicas del mercado tradicional presionan constantemente a las entidades para centrarse en la optimización de excedentes o la mejora de los flujos de caja, los técnicos y consultores del sector se enfrentan a una pregunta incómoda pero urgente: ¿detrás de qué estamos corriendo?
Para profundizar en este dilema, en una nueva edición de nuestro podcast “Un encuentro destacado con…”, mantuvimos una valiosa charla con Enzo Farante, Licenciado en Cooperativismo y Mutualismo, consultor especializado y miembro del Gabinete de Balance Social del Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo (CGCyM).
Mirá la entrevista completa:
A continuación, analizamos las claves y definiciones más determinantes que dejó el encuentro sobre el ejercicio profesional ético y eficiente en el sector.
La ventaja diferencial: Macrovisión frente a estructuras rígidas
Uno de los mayores desafíos para los graduados en el campo asociativo es consolidar su espacio frente a carreras tradicionales como la contabilidad o la abogacía. Lejos de adoptar una postura corporativista, Farante señala que la formación específica en economía social otorga una ventaja competitiva fundamental: la capacidad de alternar entre la macro y la microvisión dentro de la organización.
Mencionó que muchas profesiones tradicionales sufren de ciertas estructuras rígidas que los llevan a enfocarse tanto en las “preestructuras” cuantitativas que pierden la capacidad de percibir la realidad humana de la entidad. El profesional del cooperativismo y el mutualismo, en cambio, cuenta con la flexibilidad de intercambiar los lentes con los que mira los procesos, facilitando diagnósticos más profundos y humanos.
La estrategia del consultor sin “silla fija”
¿Cómo asesorar a una entidad sin perder la objetividad ni volverse funcional a vicios internos? La respuesta de Farante sacude los cimientos de la consultoría tradicional, que usualmente busca generar una “cartera cautiva” para asegurar su subsistencia económica:
“Si yo quiero ser objetivo y tener capacidad de generar diagnósticos y proponer cambios, yo no tengo que tener silla alguna dentro de la organización. Me tengo que poder sentar en cualquier lugar… porque si no, no tengo macro y microvisiones.” — Enzo Farante
Esta filosofía se traduce en dos pilares para el desarrollo profesional:
- Autolimitar el tiempo de intervención: El consultor debe caminar junto a la organización por un periodo planificado de dos a tres años como máximo. Pasar más tiempo provoca que los lentes se empañen y las anomalías se naturalicen, generando deformación profesional.
- Autonomía vs. Dependencia: El valor del profesional autónomo radica en su capacidad de desembarcar con estrategias poderosas y rápidas, formar equipos internos (“formación de formadores”) y retirarse, lo que paradójicamente abre una cadena interminable de nuevas ofertas laborales debido a la honestidad del método.
Balance Social Cooperativo y Mutual: Un trampolín, no un trámite
El tratamiento del Balance Social Cooperativo y Mutual ocupó un lugar central en el debate. Recordando las bases metodológicas sembradas junto al doctor Alberto Bialakowsky (doctor en sociología) en el ámbito del CGCyM, se interpeló la preocupante tendencia actual de tratar este informe como un documento estático anual o un simple trámite administrativo.
Para Farante, la verdadera riqueza del Balance Social Cooperativo y Mutual está en su método de coproducción cooperativa. No se trata de acumular datos cuantitativos aislados, sino de usar esa información como un trampolín para la mejora continua, interpelando a la organización respecto a si verdaderamente está cumpliendo con su esencia doctrinaria.
¿Asociados o clientes? El error de base que desvía el eje
El crecimiento territorial y la adopción de herramientas modernas como la inteligencia artificial o el marketing de datos no son negativos en sí mismos, pero conllevan un riesgo si se aplican en piloto automático. En el afán de expandir fronteras y mejorar los balances financieros, muchas entidades caen en el error de base de tratar a sus miembros como simples clientes.
Al ordenar las prioridades del sector, la conclusión es tajante: las cooperativas y mutuales nacieron para dar respuesta a los asociados en su territorio. El profesional técnico debe actuar como un faro que ayude a la dirigencia a no desviar el eje de la gestión, enfocando la innovación y la eficiencia en el beneficio directo de la comunidad organizada.
El camino profesional en la economía social exige, en última instancia, tener hambre de problemas y salir del piloto automático. Para las nuevas generaciones de profesionales, el desafío no consiste en comprar recetas prefabricadas en la vidriera del mercado tradicional, sino en tener el coraje de madurar los procesos colectivos con rigor técnico y estricta fidelidad a los principios cooperativos y mutuales.













