Desde estas páginas pregonamos, permanentemente, la importancia que revisten las mutuales en la sociedad argentina. Por tratarse de empresas de la Economía Social, y por lo tanto, organizaciones que no persiguen el fin de lucro, su sola existencia prefigura un menú de beneficios que brindan a sus asociados, en las grandes urbes y en localidades de baja población. Porque la lógica no es la de la rentabilidad, sino la de satisfacer todas las necesidades que les sea posible cubrir.
La guía de las mutuales, la más clara y efectiva, es la interpretación y aplicación constante de los siete principios, que los directivos conocen de memoria y que conviene, cada tanto, reproducirlos entre sus miembros: adhesión voluntaria, organización democrática, neutralidad institucional, contribución acorde a los beneficios a recibir, capitalización social de los excedentes, educación y capacitación mutual, e integración para el desarrollo. Cada uno de estos principios representan tópicos que merecen ser considerados, analizados, explicados, para propender al empoderamiento de las generaciones que, naturalmente, nos sucederán.
Los principios no obligan, aunque la entidad que se rige por su observancia se allana el camino hacia una evolución permanente, que consolida su razón de ser; en este sentido, no es imprescindible que las mutuales deban contar taxativamente con un principio como el 7° cooperativo: compromiso con la comunidad. Se interpretan a sí mismas como referentes constituyentes de la comunidad en la que se desarrollan.
Para los y las dirigentes de raza, sin diferenciación de edad, nada de esto es nuevo. Lo cual no excluye la importancia de recordarlo, enfatizarlo, promoverlo, etc. Las mutuales que elaboran sus balances sociales (o, como se menciona en la Resolución INAES 189/2021, “Reporte Social Mutual”), se adaptan a una dinámica informativa obligatoria por requerimiento del Organismo de Control, que es, antes que nada, la acumulación de datos y de aspectos que van más allá del mero hecho estadístico, porque les brindan a las propias mutuales herramientas para la toma de decisiones.
Se observa que la matriz de indicadores de mutuales que establece la mencionada resolución sigue la misma línea que los balances sociales: uno a uno, los principios, tanto mutuales, como cooperativos. Y, en lo que expresa la resolución para las mutuales en cuanto al 7° principio, “Integración para el Desarrollo”, además de las dimensiones de integración horizontal mutual, integración vertical mutual, y vinculación con los poderes públicos, están las de alianzas estratégicas con organizaciones de la comunidad y la de gestión medioambiental.
Y es en este punto donde apelamos a los directivos de las mutuales, para que se constituyan en incubadoras de proyectos para organizaciones que, por sí solas, no pueden afrontar una presentación formal ante los distintos Organismos del Estado que conceden beneficios para que se desarrollen, tal como los ministerios de Trabajo y de Desarrollo Social, que tienen programas como el de Entramados Productivos Locales y el de Argentina Recicla.
Hay herramientas, hay instrumentos disponibles, y, sobre todo, muchas mutuales caracterizadas como para acompañar a quienes necesitan una orientación, y cumplir de ese modo con ese principio que debe ser interpretado como una responsabilidad, si no una obligación, para propiciar la “integración para el desarrollo”.













