En la primera parte hemos tratado el concepto clásico de PBI, y particularmente la diferencia entre lo que se entiende por desarrollo y crecimiento.
Ahora abordaremos una cuestión que proponemos como una vuelta de tuerca: la de medir la evolución de la economía de un país con relación al impacto social que produce.
Las insuficiencias metodológicas propias
Consideramos, desde nuestra óptica, que el método empleado para medir el PBI presenta una insuficiencia metodológica, que, como habíamos visto en la primera parte, el propio Simon Kuznets ya había advertido que no era más que una medida del nivel de actividad económica. No obstante, los sectores económicos dominantes entronizaron el concepto elevándolo a una categoría suprema que era suficiente para exhibir la fortaleza o debilidad de la economía de un país. Claro que, si se alcanzaba una ratio considerable, y mejor aún, en alza, era todo producto de la idoneidad del gobernante, pero que si en cambio, el PBI declinaba era resultado de la herencia recibida de gobiernos anteriores, particularmente si eran de otro signo. Pero apartándonos de los sesgos ideológicos que rodean este debate, nos concentraremos en la cuestión de lo que nos interesa en este momento: la medición de la economía en función del grado de bienestar de una población.
Previamente incursionaremos en aquellos aspectos que en nuestra opinión son las mencionadas insuficiencias metodológicas. ¿Qué son éstas?, pues, todo lo que queda afuera de las mediciones y que, sin embargo, está representado por un conjunto de rubros en los que no hay una actividad comercial: no se compra ni se vende, y, por lo tanto, no califican para la determinación del PBI.
Por ejemplo:
- La salud atendida por un hospital público se mide por los salarios e inversiones en ese lugar. Si la misma prestación surge de una clínica privada, se mide por la facturación, que es un valor mayor que el anterior, ya que incluye la utilidad del propietario.
- Los alimentos que se producen en el hogar o incluso los que se manufacturan allí para lograrse conservación extendida en el tiempo, no se computan el PBI. En este sentido, todo el trabajo en el hogar y para la familia, como no es remunerado, no es computado.
- Lo dicho para la salud pública vale para la escuela pública o hasta para la universidad pública y gratuita. Si la Universidad cobrara aranceles, aumentaría el PBI.
- La deformación de las cadenas de valor sea por aparición de monopolios u oligopolios o por aumento de intermediarios innecesarios, aumenta el PBI y, por lo tanto, termina siendo bien valorado.
En sentido inverso, toda acción que busque acercar los productores a los consumidores, eliminando eslabones que se apropian de valor sin justificación técnica, en tanto reduzca los precios de los bienes pagados por quienes los necesitan, reducirá el PBI.
- La presencia del Estado en la prestación de servicios a título gratuito va en contra del aumento del PBI.
Este concepto puede extenderse, abarcando toda actividad sin fines de lucro. En términos de su aporte al PBI, éstas quedan desvalorizadas respecto de la lógica capitalista estándar. Lo mismo vale para toda prestación que se realice sin uso de dinero, sea por voluntariado o por trueque o cualquier otra variante.
- Nada de lo calculado permite tener en cuenta la distribución del ingreso. Para conocerla, es necesario apelar a índices complementarios, por lo que está claro -aún por este único elemento- que el PBI es insuficiente para describir el estado de una economía.
- Solo se computa el valor agregado en cada proceso productivo por el uso de capital o trabajo. No se reconoce aporte alguno por el uso del recurso natural, sea éste extinguible, como un mineral, o supuesto renovable, como el agua o el sol o la tierra fértil.
Este ítem es crucial. El sistema actual de cuentas nacionales permite perfectamente computar un PBI creciente, aunque montado sobre el agotamiento de un recurso no renovable, cuyo stock en disminución no aparezca registrado en instancia alguna del cálculo.
Este abanico de objeciones no es homogéneo. Los tres primeros ítems podrían ser calificados de debilidades técnicas y corregidos con algunas estimaciones especiales.
El cuarto es insalvable y en caso de considerarlo importante -para nosotros es esencial- nunca debería difundirse un valor de variación del PBI sin ser acompañado por un parámetro complementario que mida la distribución del ingreso.
En cuanto a la valorización del recurso natural, tanto su extracción como su stock disponible, por todo lo dicho más arriba, se trata del hecho fundamental a discutir. Si se acepta que este tema debe ser incorporado, automáticamente aparece la secuencia: escala -justicia distributiva- asignación de recursos que la economía ecológica sostiene como idea central.

Indicador de Progreso Genuino (GPI)
Es una variante de del índice de Bienestar Económico Sustentable (ISEW), creado por Herman Daly y Clifford Cobb en 1989. El objetivo es calcular un número que reemplace al PBI en su consideración de bonanza.
Su meta no está asociada a medir el conjunto de la actividad económica, sino solo el consumo de las personas, corregido luego como se verá más adelante.
La secuencia del cálculo del GPI es, entonces:
- Aplicar una corrección al total a través de multiplicar por un índice de mejora o deterioro de la distribución de ingresos, que se referencia a un año base.
- Sumar:
- Un valor por el trabajo en casa y la tarea de cuidado de niños no retribuida.
- Un valor por educación superior.
- Un valor por trabajo voluntario.
- El valor de los servicios obtenidos por el uso de bienes de consumo durables.
- El valor de uso de carreteras y autopistas.
- Restar:
- El costo del delito o la inseguridad.
- La pérdida de tiempo de descanso por exceso de trabajo.
- La pérdida por el subempleo.
- La amortización de los bienes de consumo durables.
- El costo del transporte desde el hogar al trabajo.
- Costo de remediación de polución domiciliaria.
- Costo por los accidentes automovilísticos.
- Costo de la polución del agua.
- Costo de la polución del aire.
- Pérdida de humedales.
- Pérdida de bosques naturales.
- Agotamiento de recursos no renovables.
- Daño por las emisiones de dióxido de carbono.
- Costo de la reducción de ozono atmosférico.
- Sumar o restar:
- Inversión neta de capital.
- Préstamos externos netos.
El resultado final es el Indicador de Progreso Genuino, que se puede calcular en una serie anual y que además de su valor intrínseco, sirve para comparar con el componente de consumo personal del PBI. Esta comparación permite inferir si el balance neto de factores que afectan la calidad de vida tiene una influencia positiva o negativa, creciente o no.
Cada uno de los componentes detallados más arriba es calculado o estimado mediante la formulación de supuestos, que se han ido ajustando a medida que el indicador ha sido aplicado a diversos países.
Para tomar un solo ejemplo, que muestre el grado de detalle. El costo de la pérdida de tiempo de descanso se calcula comparando las horas promedio trabajadas por año por el conjunto de los trabajadores, con una medida de referencia de 3650 horas anuales. El excedente se valorizó a 13.36 dólares por hora, en dólares constantes del año 2000 y ese es el número tenido en cuenta. Corresponde, naturalmente, actualizar ese valor al presente año.
La crítica desde la academia
Partha Dasgupta, economista de India, docente de la Universidad de Cambridge ataca con rigor metodológico el intento de mezclar flujos con stock.
Para él, el índice de bienestar más adecuado es la medida global de riqueza de una sociedad, entendida como el valor del stock de todos los activos, incluyendo por supuesto los recursos naturales, valorizados por sus precios sombra, o sea por el costo de aquello a lo cual reemplazaría o la estimación de su valor para el funcionamiento colectivo.
Esta propuesto es conceptualmente superadora de la anterior, pero presenta dos debilidades:
- Necesita de estimaciones de “capital natural” para las que no existe un método lineal ni sencillo, ni siquiera es fácil alcanzar acuerdos conceptuales. Por ejemplo: ¿cuál sería el valor del petróleo árabe? ¿El que determina quien lo tiene o la estimación que hace quien lo necesita?[i]
Podría decirse rápidamente que una cosa es función de la otra. Sin embargo, si estamos buscando medidas inobjetables del progreso, ¿es razonable medir la riqueza de un país por la disponibilidad de un recurso cuyo precio queda fijado por un patrón de consumo inadecuado de otro país?
- No tiene en consideración la distribución de ingresos o, como alternativa, la de patrimonio. P. Dasgupta se limita a señalar que el problema es simple, ya que se debería valorizar distinto el patrimonio, según quien lo posea, en función de la distribución de ingresos que se conozca.
Conclusión
Evidentemente no es la economía matemática la que nos brindará una respuesta a nuestra preocupación, que es la de tener parámetros que reflejen el estado de bienestar (y también de malestar, si se quiere) de una población. Tampoco las estadísticas nos ayudan en ese propósito, porque si la riqueza de un país es importante y a la vez se concentra en pocas manos, no podemos inferir que haya un bienestar generalizado entre la población.
El GPI nos confirma que la medición del PBI es un dato directamente vinculado con la macroeconomía, que también se ocupa de la inflación, el desempleo y las políticas fiscales y monetarias, en tanto que es la microeconomía la que trata sobre los agentes económicos individuales, como consumidores, empresas y trabajadores, y su interacción en mercados específicos. También hemos considerado anteriormente que muchas actividades no son tenidas en cuenta para la determinación del PBI en virtud de que no están monetizadas, y son, sin embargo, esenciales para el funcionamiento armónico de una comunidad.
La economía de un país debe considerarse en su totalidad, ya que un PBI en crecimiento no significa necesariamente que su población incrementa su calidad de vida, y es por esa razón que el análisis tiene que ser lo suficientemente amplio como para reflejar la verdadera situación de todos los habitantes, y no la de un sector minoritario.
[i] El conflicto armado entre Irán-Israel-EEUU introdujo un factor extraordinario que pone en cuestión en concepto de “capital natural”.















