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Sobre la importancia de aplicarse la vacuna antigripal

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Dr. Mario F. Bruno
Dr. Mario F. Bruno
Presidente de la Sociedad Argentina de Periodismo Médico; Vicepresidente de la Sociedad Argentina de Cancerología; Presidente del Comité de Cuidados Paliativo de AMA (Asociación Médica Argentina); Presidente del Comité AntiTabaco de AMA Vicepresidente de UATA (Unión Antitabáquica Argentina); Director de los cursos anuales de 1) Periodismo Médico 2) Cancerología, 3) Cuidados Paliativos (AMA); Miembro Emérito de ASCO (American Society Clinical Oncology); Miembro Titular de ESMO (European Society Clinical Oncology); Director Médico de Medicron S.A. (Centro Oncológico)

El pasaje del tiempo nos indica que se ha iniciado el otoño, y con ello la aparición de la gripe en el cono sur. En esta oportunidad, se presenta una situación particular: la posibilidad de la infección simultánea del virus de la influenza y el del COVID 19.

Si bien la pandemia por coronavirus se inició en el 2020, en estos dos años transcurridos la circulación del virus de la influenza quedó muy limitada por los prolongados aislamientos masivos y las restricciones aplicadas. Con el levantamiento cada vez mayor de las medidas tomadas para reducir la incidencia del COVID19, existe la posibilidad no solo de un significativo aumento de la gripe, sino que, además, las personas podrían infectarse con ambos virus a la vez. A la infección por combinación compartida se le ha dado el nombre de “flurona”, debido a la combinación de los nombres de los virus en inglés (” Flu” y “Coronavirus”).

Todavía los casos de infección con ambos virus no son frecuentes, no obstante su incidencia puede incrementarse. La composición de los dos causa una enfermedad más grave, ya que tienen un riesgo aumentado de complicaciones pulmonares y requieren internación, situación que podría desbordar los hospitales. Si bien la gripe y el COVID-19 son distintas afecciones provocadas por virus diferentes, hay algunas similitudes. En ambos casos pueden pasar uno o más días entre el momento en que una persona se contagia y el inicio de los síntomas de la enfermedad. Se estima que la gripe necesita entre 1a 4 días antes de la aparición de los primeros síntomas y hasta 8 de tiempo de contagio. Para el caso del COVID-19, este periodo puede variar, y  aún se está investigando hasta cuánto tiempo una persona puede generar los primeros síntomas, pero en promedio suele ser de alrededor de 5 días, aunque el rango puede estar entre 3 y 14 días después de la infección.

Cabe consignar que tanto el virus de la gripe como el nuevo coronavirus pueden ser transmitidos antes de empezar a mostrar síntomas, siendo los mismos muy leves o por personas asintomáticas. Hete aquí que pueden originar enfermedades graves y complicaciones. A pesar de que toda la población tiene riesgo de contagio, los mayores expuestos a complicaciones son los adultos mayores de edad, las mujeres embarazadas y los enfermos crónicos. En relación a los niños, el riesgo es mayor en el caso de la gripe, pero esta población constituye una de las principales fuentes de contagio para ambas enfermedades.

Las medidas de protección para ambas infecciones incluyen protección personal, como el uso de barbijo cubriendo nariz y boca, agregar una mascarilla, limpieza de manos de manera frecuente, distancia de seguridad y vacunas.

La vacuna antigripal es la forma más eficaz de prevenir la gripe. Debe aplicarse al inicio del otoño. Además de prevenir la infección del virus de la influenza, existen numerosas razones para aconsejarla. La primera es reducir en un 40 a 60 %, el riesgo de tener que concurrir a la consulta con el médico.  Un estudio muy reciente evidenció un 26% menos de riesgo de ingresar a terapia intensiva y un 31% menos de riesgo de muerte a causa de la influenza.

Además, entre los adultos hospitalizados con influenza, aquellos vacunados tienen 59% menos de probabilidades de ingresar a terapia intensiva, y también su internación promedio fue de 4 días menos que aquellos que no estaban vacunados.  

Otros aspectos muestran que la vacuna contra la gripe es una prevención significativa para aquellas afecciones de salud crónicas como cardiopatías, EPOC, hipertensión arterial o diabetes. Los cardiópatas con gripe, que han tenido eventos previos como por ejemplo infartos, reducen muy significativamente la repetición de los mismos cuando están vacunados. Lo mismo ocurre con la disminución de complicaciones respiratorias, si el paciente con gripe padece EPOC. Asimismo, la vacunación contra la influenza ayuda a proteger no solo a las personas embarazadas y después del parto, sino también al bebé, brindándole inmunidad. Si la inyección se administra durante el embarazo, ayuda a proteger a la criatura de la influenza durante varios meses posteriores al nacimiento, período durante el cual no es lo suficientemente grande como para vacunarse.

Por todo lo expuesto, recomendamos fuertemente aplicarse la vacuna antigripal desde el inicio del otoño, y tener completada las 3 dosis de la vacuna anticovid.

Ilustración: Matías Roffe

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