Se estrenó el documental sobre la ex Canale de Llavallol

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(Página 12) La historia de lucha de Cotramel se volvió documental. Eduardo Schellemberg sintetizó las batallas, golpes, derrotas, viajes, emociones, dolores y festejos del grupo de trabajadores de la ex fábrica Canale de Llavallol. Hoy, bajo la forma de una cooperativa, llevan las riendas de la histórica planta que elabora envases de hojalata. Años de resistencia, con acampe que despertó la solidaridad de la comunidad y la odisea que transformó a un puñado de operarios en los responsables de tomar las decisiones para sobrevivir un escenario económico cada vez más complejo.

Cada miércoles del mes de julio, el documental Recuperar un Futuro se proyecta en el Centro cultural de la Cooperación Floreal Gorini, en la Sala Raúl Gonzalez Tuñón, al 1.500 de la avenida Corrientes. De ahí en adelante, el director de la obra cuenta que recorrerán la zona sur, con fechas durante agosto en Adrogué y Lomas de Zamora. Ya tienen un pedido para ir a la Sala Leonardo Favio de la biblioteca del Congreso y la sala de cine de las Madres de Plaza de Mayo.

Es, como define Schellemberg, un documental “de observación”. Las cámaras siguen el día a día de los trabajadores de la Cooperativa de Trabajo Metalúrgica de Llavallol, con Nicolás Macchi como principal protagonista. No es casual. Fue el joven delegado que al inicio de los temblores la planta, entre 2013 y 2014, se puso al frente de una pelea que en 2018 tuvo su mojón fatídico.

Con meses de sueldos adeudados, años anteriores con salarios cobrados en cuotas, sin producción, con peligro de vaciamiento y una ausencia total de las principales autoridades, llegaron los telegramas a los casi cien empleados. De un día para el otro, todos quedaron en la calle. Y ese mismo día, de los últimos de octubre, comenzó un acampe histórico frente al portón de la fábrica para evitar que se lleven las máquinas.

Por eso, también se ve a Mariano, al ‘Firu’, y otros tantos empleados que tuvieron su primera reconversión a menos de 24 horas de ser despedidos. Se transformaron en soldados de un ejército de resistencia. Hasta en administradores de un comercio por primera vez, cuando decidieron montar una parrilla para generar un fondo común que permitió “parar la olla” a los que ya no tenían comida en sus casas.

Schellemberg dice que “en el ejercicio de esa resistencia, al calor de la lucha, ahí en la desesperación, generaron las herramientas para seguir adelante, desde la parrilla hasta convertirse en una cooperativa mientras dormían en la vereda, una cosa muy lúcida”.

Por eso, sostiene, en el sentimiento de las resistencias populares reside el eje del mensaje que propone el documental. “Un sentimiento de optimismo, me niego a decir de esperanza porque eso significa esperar y ellos no esperaron, ellos actuaron”, apunta el director. “No hay objetivos en esto de resistir, no existe la tierra prometida, el camino se constituye en logros, alegrías y frustraciones, y hoy siguen resistiendo en medio de un gobierno que desindustrializa”, repasa Schellemberg.

Eduardo Schellemberg es periodista. Forma parte del noticiero de la primera mañana de Telefe. Pero, también, tiene seis documentales en su haber. En esta ocasión, al enterarse de que una fábrica metalúrgica permitía que los alumnos de la Escuela Técnica del barrio hagan sus prácticas con su maquinaria, fue por una nota. Y encontró una historia más amplia.

Consiguió los fondos del INCAA, en un contexto donde el Instituto está “detonado”. El presupuesto se le entregó a cuentagotas. “Fue toda una pelea”, dice. Y no alcanzó. Las últimas escenas las tuvo que ir a filmar él mismo con una cámara porque ya no había plata para contar con un sonidista, iluminador y todos los rubros que suelen ser necesarios en una producción de este tipo.

Pero el producto se terminó, y con una grata noticia. Cuando comenzó la grabación, en 2024, Cotramel estaba en la pelea para obtener el fallo judicial definitivo que le permita ser dueños de las herramientas y del predio para no depende de una cautelar que debían renovar año a año. Esto último, esmerilaba la confianza de clientes y proveedores, lo que empastó el camino de crecimiento para Macchi y compañía.

Como bien relata Schellemberg, en marzo de 2025 llegó la buena noticia en medio de la producción del documental. Se pudo recuperar un futuro, tal como grafica el título de la obra. No porque antes los trabajadores no se manejaran con seriedad, sucede que la confianza para con Cotramel creció.

“Es como dicen ellos, que tuvieron que demostrar a los proveedores y clientes que no eran cachivaches, que hablaban en serio, y que tuvieron que aprender a los cachetazos”, dice el director. “Pudieron actuar en situación, hicieron lo que tenían que hacer con lo que tenían a mano, no es que se alojaron en teorías de acá o allá”, apunta Schellemberg.

Fuente: https://www.pagina12.com

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