Recientemente han aparecido casos de sarampión en CABA y en la Pcia de Buenos Aires. Las autoridades sanitarias han difundido una alerta sobre el tema, y han aconsejado medidas a fin de evitar que este brote esporádico se propague. En el momento de escribir esta nota, son 11 los casos detectados y es responsabilidad de todos mantener localizado este foco.
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente a los niños, aunque también puede hacerlo a personas no vacunadas de cualquier edad. El virus entra al organismo por vía respiratoria y produce la enfermedad que tiene tres periodos. En el primero de incubación, dura de 10-14 días y el enfermo no tiene síntomas. El segundo se caracteriza por fiebre alta que luego disminuye, malestar general, catarro de mucosa nasal (rinitis, secreción nasal) y conjuntival (lagrimeo, fotofobia, congestión ocular), tos seca irritativa El tercer periodo dura unos 5 días con fiebre que se eleva, irritabilidad, somnolencia, empeoramiento de los síntomas catarrales, malestar general y anorexia (poco apetito); aparece la erupción cutánea, rojiza, que se inicia en cara y va extendiéndose al resto del cuerpo, incluyendo palma de manos y planta de pies. Finalmente ocurre un estado descamativo que tiene duración variable: disminuye la fiebre, se produce una mejoría generalizada, desaparece la erupción y aparece una descamación.
Las posibles complicaciones que pueden aparecer durante el trascurso de la enfermedad pueden ser: neurológicas (encefalitis), respiratorias (laringitis, bronquitis, bronconeumonías, neumonías) conjuntivitis que puede llegar a la ulceración corneal, y a la ceguera, y alteraciones digestivas como vómitos, diarrea y estomatitis. El diagnóstico de la enfermedad se realiza a través de un análisis de sangre, donde se determina la inmunoglobulina M específica contra el virus del sarampión.
El control de la evolución del sarampión se realiza principalmente mediante el seguimiento clínico, aunque en ciertos casos se pueden repetir algunas pruebas de laboratorio para evaluar la resolución de la infección. La prevención de la enfermedad pasa fundamentalmente por cumplir con los planes de vacunación. La vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas) es el método más efectivo para prevenir el sarampión. Se administra en dos dosis: la primera a los 12 meses de vida, y la segunda, entre los 5 y 6 años (al ingreso escolar).
Como la inmunización es clave para reducir el riesgo de complicaciones por la infección, ante esta aparición de sarampión las autoridades sanitarias han decidido agregar una dosis o adicional de la vacuna. Los niños de 6 a 11 meses (que no habían recibido dosis) y de 13 meses a 4 años (que ya tenían una dosis de vacuna triple viral según calendario oficial) y que residen en el AMBA deberán recibir la dosis extra o adicional. Se supone que esta dosis adicional servirá para cortar el brote. Para cumplir con esta normativa se recomienda a los padres y a las familias que acudan con los chicos a un centro de salud para consultar sobre la vacuna contra el sarampión y lleven sus libretas y certificados.
¿Además de esta medida gubernamental, qué más podemos hacer? 1) Las niñas y los niños de 12 meses a 4 años inclusive que por alguna causa no recibieron la primera dosis de la vacuna, deben hacerlo. 2) Los mayores de 5 años, adolescentes y personas adultas que no recibieron la segunda dosis, debe hacerlo a la mayor brevedad. 3) Evitar el contacto con personas infectadas. El sarampión es altamente contagioso, por lo que es crucial evitar el contacto con personas que tengan la enfermedad. El virus se transmite a través de gotitas respiratorias, por lo que si alguien está infectado debe aislarse durante el período de contagio (generalmente desde 4 días antes hasta 4 días después de la aparición del sarpullido). 4) Resultan claves la higiene y el cuidado personal. Hay que lavarse las manos regularmente con agua y jabón. No tocarse la cara especialmente los ojos, nariz y boca, si las manos no están limpias. Si alguien cercano está enfermo, hay que usara barbijos para evitar la inhalación de gotitas respiratorias. Además, se deben ventilar bien los espacios cerrados. Si se ha estado en contacto cercano con una persona infectada con sarampión y no está vacunado, es recomendable que consulte con un médico lo antes posible.
Si todos colaboramos, el brote de sarampión quedará limitado y evitaremos complicaciones que nos afectarán a todos.















