Compartimos información de la Confederación:
Durante julio de 2026, el Semáforo de Economías Regionales registró 4 actividades en verde, 6 en amarillo y 9 en rojo. En comparación con el relevamiento del mes anterior, se observaron dos pasajes de amarillo a rojo, correspondientes a las actividades citrícola y forestal.

El semáforo analiza tres componentes: negocio, productivo y mercado. El primero evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual. El segundo mide el área o stock, según corresponda, y la producción. Y el último, la evolución de las exportaciones y las importaciones de las producciones, así como el consumo interno.
Entre las actividades en rojo se mantienen yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón, leche y mandioca, a las que se suman este mes forestales y cítricos dulces. En la mayoría de estos sectores, el principal factor de deterioro se encuentra en el componente de negocio, los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y combinado con el aumento de los costos operativos, generando un deterioro de los márgenes en términos reales. La persistencia de esta brecha entre precios y costos no solo afecta la rentabilidad, sino que también generar efectos sobre las decisiones productivas y restantes componentes. La dinámica de precios responde a factores heterogéneos según la actividad. En algunos casos predomina una contracción o falta de dinamismo de la demanda, vinculada a cambios en los patrones de consumo, una menor capacidad de compra o dificultades en otros eslabones de la cadena. En otros, las presiones provienen principalmente de la oferta, ya sea por sobreoferta que generan una mayor disponibilidad relativa, o por una estructura de costos creciente que comprime los márgenes del productor.
Las actividades en verde incluyen bovinos, ovinos, granos y miel. Estos sectores presentan como principal fortaleza un componente de negocio favorable, con precios que evolucionaron por encima de la inflación, permitiendo una mejora de los precios relativos y de los márgenes. A esto se suma un desempeño favorable de los mercados y una dinámica productiva que acompañó, en términos generales, la evolución de la actividad. En estos casos, la fortaleza de la demanda constituye uno de los principales determinantes de la mejora de los precios y de la valorización de las producciones.
Por su parte, tabaco, peras y manzanas, aves, porcinos, papa y maní permanecieron en amarillo, reflejando una situación de mayor heterogeneidad. Estos sectores presentan una combinación de precios que no logran recomponer completamente su poder de compra frente a la inflación, costos aún elevados y una demanda con escaso dinamismo. Si bien no se observa un deterioro generalizado de los indicadores, tampoco se consolidan condiciones suficientes para una recuperación sostenida de los márgenes y de la actividad. En consecuencia, permanecen en una situación intermedia, con señales mixtas.
El pasaje a rojo de la actividad forestal se explica por el deterioro del componente de negocio, cuyos precios acumularon una suba de apenas 4% interanual. La contracción de la demanda interna, asociada principalmente a la menor actividad de la construcción y la obra pública, se combina con una estructura de costos internos elevada y una mayor competencia de productos importados, cuyas compras crecieron 13% interanual. En cítricos dulces, el deterioro también se concentra en el componente de negocio y responde principalmente a una menor demanda. El consumo interno cayó 10% interanual y las exportaciones 34%, mientras que los precios registraron una suba del 17% interanual, por debajo de la inflación. A su vez, la producción se mantiene estancada en torno a 1,6 millones de toneladas y 80 mil hectáreas.
Semáforo en perspectiva histórica
El semáforo de economías regionales se publica mensualmente desde hace más de ocho años, lo que permite evaluar el desempeño de las distintas actividades en una perspectiva de largo plazo. En ese período, 7 de las 19 economías relevadas permanecieron en situación crítica (rojo) durante más de la mitad del tiempo. Entre los casos más comprometidos se destaca la vitivinicultura, que registró indicadores en rojo en más del 73% de los meses analizados. Le siguen la actividad lechera 65%, arrocera y citrícola, con el 64%.
En contraste, las actividades con mejor desempeño fueron, principalmente, las vinculadas a las carnes. La producción bovina permaneció en verde durante el 50% de los meses relevados, seguida por la producción porcina (46%) y la aviar (40%). También se destacan el complejo granario, con el 48% de los meses en verde, y la actividad manisera, con el 37%.
Particularmente relevantes son los casos de las economías vitivinícola y yerbatera, que atraviesan prolongados períodos de crisis. La vitivinicultura acumula 42 meses consecutivos en color rojo, desde enero de 2023 hasta el presente relevamiento correspondiente a julio de 2026, lo que representa más de tres años continuos en situación crítica. Por su parte, la actividad yerbatera registra 28 meses consecutivos en rojo, desde abril de 2024, reflejando más de dos años de deterioro sostenido en sus indicadores.

El análisis de la trayectoria del Índice General del Semáforo indica que la situación a julio de 2026 consolida una etapa de estabilización en estado de advertencia. Este comportamiento contrasta con el período de alerta registrado entre mediados de 2022 y finales de 2024, etapa durante la cual el indicador permaneció sostenidamente en la zona roja y alcanzó valores máximos. Aunque durante 2025 se registró una recomposición que posicionó el promedio nuevamente en la franja verde, la dinámica de los últimos doce meses evidencia un ligero y constante repunte del índice. En la actualidad, la curva refleja un escenario que, a pesar de haber superado la fase más crítica de los años previos, presenta limitantes que mantienen la situación generalizada en estado de precaución.

Comercio exterior de las Economías Regionales
En los primeros 7 meses de 2026, las 19 actividades relevadas exportaron por USD 37.725 millones, lo que representa un incremento del 17% respecto del mismo período de 2025 (USD 32.155 millones) y un aumento del 12% en comparación con el promedio de los últimos cinco años para igual período (USD 37.725 millones).
Granos se consagro como el principal protagonista de las ventas al exterior (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo), con exportaciones por USD 29.583 millones, equivalentes al 78% del total exportado. Dentro del complejo, la soja explicó el 51% del valor (USD 15.183 millones), seguida por el maíz con el 20.5% (USD 6.053 millones). Girasol y Trigo con ventas por USD 3.500 millones, representaron cerca del 12% cada uno, mientras que la cebada aportó el 5% y el sorgo el 1% restante. En segundo lugar, se ubicó la cadena bovina, con exportaciones por USD 3.459 millones, equivalentes al 9% del total. Más atrás se posicionaron la lechería, con USD 1.047 millones, y la actividad manicera, con USD 745 millones. La composición del ranking exportador se mantuvo prácticamente sin cambios respecto del mes anterior.
En materia de importaciones, las 19 economías regionales acumularon compras externas por USD 2.987 millones durante los primeros 7 meses del 2026, un monto muy inferior al valor exportado. En términos agregados, por cada dólar importado se exportaron aproximadamente 13 dólares (USD 37.725 millones frente a USD 2.987 millones). Al igual que en las exportaciones, el complejo granario concentró la mayor parte de las importaciones, con USD 2.469 millones (83% del total). Le siguieron las cadenas forestal, porcina y bovina, con compras externas que alcanzan los USD 110 millones cada una, equivalentes a alrededor del 3,5% del total.
Los gráficos a continuación muestran la composición del comercio exterior diferenciando exportaciones e importaciones, excluyendo al complejo granario para facilitar la visualización del peso relativo del resto de las actividades. En el caso de las exportaciones, del total de USD 37.725 millones, USD 8.141 millones corresponden a las economías regionales sin el complejo granario. Para las importaciones, de los USD 2.987 millones totales se exhiben USD 518 millones bajo el mismo criterio de excluir a granos. En este caso el ratio exportaciones / importaciones es de 16 a 1, por cada 16 dólares exportados, se importó 1 dólar.

Cuando se comparan los datos con el promedio del mismo período de los últimos diez años algunos sectores muestran crecimientos significativos y otros retroceden.
Entre las actividades con mayor crecimiento se destacó el arroz, con exportaciones por USD 281 millones, un 86% por encima de su promedio histórico (USD 151 millones). Le siguieron, con un incremento del 71%, las cadenas bovina, tabacalera y apícola. La actividad bovina acumuló ventas externas por USD 3.459 millones, frente a un promedio histórico de USD 2.028 millones; la tabacalera alcanzó USD 353 millones, frente a USD 205 millones; y la apícola, USD 220 millones, frente a un promedio de USD 129 millones.
En sentido contrario, la actividad aviar registró la mayor caída respecto de su desempeño histórico. Sus exportaciones alcanzaron USD 61 millones, por encima de los USD 51 millones registrados en igual período de 2025, pero 71% por debajo del promedio de la última década (USD 207 millones). También se ubicaron por debajo de sus niveles históricos las cadenas vitivinícola y forestal, con exportaciones por USD 488 millones y USD 118 millones, respectivamente, ambas 10% inferiores a sus promedios históricos.
Considerando las exportaciones acumuladas de las economías regionales en los primeros siete meses, sin incluir el complejo granario, que alcanzaron USD 8.141 millones, la cadena bovina concentra el 42% del total. Le siguen la vitivinícola (6%), el arroz (4%) y la apícola (3%), mientras que las actividades aviar y forestal representan aproximadamente el 1% cada una.
En materia de importaciones, el mayor crecimiento correspondió a la cadena bovina, cuyas compras externas alcanzaron USD 107 millones, un 129% por encima de su promedio histórico (USD 36 millones) y 81% superiores a las registradas en igual período de 2025 (USD 51 millones). Del total de importaciones acumuladas por las economías regionales en los primeros siete meses de 2026, sin considerar el complejo granario (USD 518 millones), la ganadería representa el 20%. No obstante, el incremento resulta poco significativo en términos estructurales para la balanza comercial de la cadena, considerando que genera exportaciones anuales superiores a USD 4.000 millones. También se observó un fuerte incremento en la actividad mandioquera, con importaciones por USD 6,2 millones, un 116% por encima de su promedio histórico (USD 3 millones), aunque su participación continúa siendo inferior al 1% del total. Por su parte, la cadena porcina acumuló compras externas por USD 111 millones, un 93% superiores al promedio de la última década (USD 58 millones), y representa el 21% de las importaciones.
En contraste, las mayores caídas se registraron en las actividades apícola y arrocera, cuyas importaciones disminuyeron 92% y 50%, respectivamente, frente a sus promedios históricos. En conjunto, ambas representan menos del 1% de las importaciones totales. Por último, la actividad forestal concentra alrededor del 22% de las importaciones, con compras externas por USD 112 millones, un 15% por debajo de su promedio histórico (USD 132 millones).

En la mayoría de las economías regionales, las importaciones representan una fracción mínima en relación con las exportaciones, lo que refuerza el perfil estructuralmente superavitario de estos sectores. No obstante, existen casos puntuales donde la balanza comercial resulta deficitaria o donde la competencia con productos importados adquiere relevancia.
Por un lado, se destacan las economías de generadoras netas de divisas, en las que las importaciones son marginales frente a las exportaciones. Dentro de este grupo, las actividades manicera, arrocera, apícola, ovina y de peras y manzanas presentan los mayores superávits, con una incidencia de importaciones inferior al 1%. Un caso emblemático es el sector apícola, que en 2025 prácticamente no registró importaciones y acumuló exportaciones por USD 240 millones. En arroz, las importaciones representaron apenas el 0,8% del valor exportado (USD 3,6 millones frente a USD 427 millones), mientras que en la actividad ovina las compras externas alcanzaron solo el 0,7% de las exportaciones (USD 1,8 millones frente a USD 257 millones).
En un segundo escalón dentro de este grupo se ubican actividades como la bovina, lechera y papera, donde la participación de las importaciones oscila entre el 1% y el 3%. En el caso de la carne bovina, si bien las importaciones crecieron un 282% interanual, su incidencia continúa siendo baja, representando apenas el 2,1% de los USD 5.061 millones exportados.
Finalmente, dentro de las economías superavitarias también se encuentran aquellas donde las importaciones tienen un peso algo mayor (entre el 3% y el 10%) como es el caso de los granos, principal complejo exportador, cuyas importaciones alcanzaron USD 2.391 millones en 2025, equivalentes al 5,1% de sus exportaciones. Aquí pesan mucho las importaciones temporarias de soja provenientes de Paraguay.
Un segundo grupo corresponde a los economías con presión importadora, donde las importaciones presentan una participación significativa respecto a las exportaciones, aunque en general son actividades que exportan una porción menor de su producción, por lo que la incidencia de las importaciones en el mercado interno tampoco es tan significativa. En este segmento se destaca la yerba mate, que acumuló importaciones por USD 23 millones en 2025, equivalentes al 18% de sus exportaciones (USD 127 millones). Asimismo, las hortalizas registran un ratio importación / exportación del 36%, mientras que la actividad avícola presenta un peso de las importaciones del 44%. Por su parte, el algodón evidencia una de las mayores presiones externas, con importaciones por USD 110 millones frente a exportaciones por USD 142 millones, lo que representa un ratio del 77%.
Por último, se identifican las economías deficitarias, en las que el ingreso de divisas resulta insuficiente para cubrir el gasto en importaciones, reflejando una mayor dependencia del exterior o una limitada inserción exportadora. La mandioca presenta una situación extrema, con exportaciones prácticamente nulas frente a importaciones por USD 3,8 millones. En porcinos, las compras externas equivalen al 549,6% de las exportaciones (USD 164,9 millones frente a USD 30 millones), mientras que en el sector forestal las importaciones representan el 112,3% de las ventas externas.

Participación del productor
En esta sección se analiza qué proporción del precio final que paga el consumidor corresponde al productor para once productos: carnes bovina, porcina, aviar y ovina, trigo (pan), arroz, yerba mate, vino, papa y hortalizas.
El indicador permite comparar la porción del precio de “góndola” que recibe el productor en el mes analizado con el promedio registrado para ese mismo mes en años anteriores. De esta manera, se identifica si la participación actual se ubica por encima o por debajo de su comportamiento histórico. En julio de 2026, 8 de las 11 actividades registraron una participación del productor menor a su promedio histórico para el mismo mes. En contraste, las 3 actividades restantes mostraron una menor participación del productor en el precio final respecto de sus valores históricos.
Dentro de los productos pecuarios, las actividades porcina y ovina fueron las que no mostraron variaciones en su participación respecto a su histórico. En la cadena porcina, el productor recibió el 38% del precio final, en la cadena ovina, la participación alcanzó el 20%, igual que sus participaciones históricas. Por el contrario, en el resto de las actividades (bovina, aviar y lechera) la participación del productor es menor respecto a sus participaciones históricos. En la cadena bovina y aviar, el productor captó el 60% y 39% del precio final, frente a un promedio histórico cercano al 62% y 45%, mostrando una menor participación de 2 y 5 puntos porcentuales para ambas economías. En la actividad lechera, la participación alcanzó el 23%, ubicándose 5 puntos por debajo del promedio histórico (28%).
En los productos regionales también se observó, en general, una menor participación del productor respecto de los valores históricos, especialmente en yerba mate y vino, con diferencias que alcanzan los 8 y 7 puntos porcentuales. En vino, la participación actual se ubicó en 17% versus 24%; mientras que en yerba mate alcanzó el 15%, comparado con su participación histórica del 23%. En el caso del trigo, medido a través de su participación en el precio del pan, el productor recibió el 8% del precio final, 3 puntos porcentuales por debajo del promedio histórico (11%). Por su parte, el arroz registró una participación del 15%, también inferior en 5 puntos porcentuales respecto de su promedio histórico (20%).
Las diferencias de participación entre productos responden, en gran parte, a cómo está organizada cada cadena productiva. En aquellas con mayor nivel de industrialización o transformación, como el trigo, la yerba mate o el vino, la participación del productor suele ser menor, ya que el producto pasa por varios procesos antes de llegar al consumidor final. En cambio, en productos con menor nivel de procesamiento, como algunas hortalizas o la papa, la proporción que queda en manos del productor suele ser mayor. También inciden los costos de cada una de las etapas, esto se verifica principalmente en las participaciones relativamente altas del productor en las carnes, donde los costos de producción primaria pesan mucho en los costos finales de toda la cadena.
Informe completo: https://www.coninagro.org.ar/semaforo-de-economias-regionales-nuevas-producciones-en-rojo/















