En la edición de abril-mayo 2022 de MUNDO MUTUAL publicamos las características generales de esta línea de subsidios para grupos asociativos de pequeños productores y/o emprendedores que se encuentran desarrollando una actividad productiva en el territorio, y a gobiernos locales que deseen establecer espacios para brindar servicios de apoyo a la producción de pequeños productores y emprendedores.
Recordamos que este Programa otorga hasta $ 2.700.000 para proyectos que deben ejecutarse en un plazo máximo de 12 meses, y que apunta fundamentalmente a la creación de nuevos puestos de trabajo y la consolidación de los existentes.
El nombre completo es Programa de Empleo Independiente y Entramados Productivos locales, Línea de Desarrollo de Entramados Productivos Locales, y para acceder a este beneficio debe completarse el formulario D.E.P.L. N° 1, con la asistencia de la Guía para completarlo.
Las presentaciones se realizan en las Agencias Territoriales del Ministerio de Trabajo. Empleo y Seguridad Social de la Nación correspondientes a cada jurisdicción, listado que hemos incluido también en nuestra edición anterior de MUNDO MUTUAL.
Para interiorizarnos de aspectos puntuales de este Programa, mantuvimos una reunión con Pamela Jael Cruz Bautista, de la Agencia Territorial CABA, y con las especialistas del MTEySS, Camila Charvay y Luciana Drovandi. Los siguientes son los aspectos más relevantes que tratamos en esa oportunidad.
El término “entramado” hace referencia a la vinculación entre dos o más partes; ¿qué cantidad mínima de actores se requieren para acceder a un beneficio de este Programa?
– El beneficio se otorga a una sola entidad, lo cual no obsta para que se conforme una red de organizaciones; por un lado no se financian emprendimientos no formalizados, y por el otro, una entidad con personería jurídica (asociación civil, cooperativa, mutual) no puede representar a otro emprendimiento.
¿Cómo se inicia el proceso?
– Con la presentación de una idea proyecto; en primer lugar, analizamos a la organización solicitante, verificamos su existencia real, que ya estén desarrollando una actividad productiva (ya que el Programa no financia desde cero) que se pueda fortalecer, en cuanto a la producción, o comercialización, compra de insumos. En este análisis, si tenemos algunas dudas, hacemos un ida y vuelta con la organización, vamos al lugar en donde se desarrolla la actividad. A partir de ahí es que se formula el proyecto propiamente dicho.
Uno de los aspectos que consideramos particularmente es el de la rentabilidad del proyecto: tiene que generar ganancias, porque como Secretaría de Empleo que somos, y aun considerando que estamos en un contexto particular, propiciamos la mejora del empleo de los destinatarios de acuerdo con nuestras políticas; uno de los aspectos que observamos tiene que ver con los ingresos, no exactamente con la duración de la ejecución del proyecto, en el mediano plazo, pero sí que se verifique un incremento de los ingresos.
También observamos las cuestiones vinculadas a higiene y seguridad, si está previsto dónde instalarán el equipamiento que adquirirán, si reúnen las condiciones técnicas para ello, si necesitan refaccionar el lugar de trabajo, y este está bajo un régimen de uso estable, y si el monto es razonable. De hecho, para infraestructura tenemos previsto entre un 20 y un 25% del fondo. Sobre todo, financiamos equipamiento, algún porcentaje de insumos, algo en capacitaciones (que no es el fuerte, ya que no se corresponde estrictamente con las características del Programa), alguna asistencia técnica. Y también, en asistencia para acompañar al grupo en la formulación, la rendición, los trámites necesarios.
Cuando se inicia un proyecto, se designa un responsable que puede ser alguien de los propios destinatarios, o de otro orden (INTI, INTA, Subsecretaría de Agricultura Familiar, instituciones que acompañan), que será el interlocutor para la ejecución del proyecto y de la rendición.
Cuando se financia el proyecto se acuerdan dos tipos de objetivos: la rendición de cuentas, por un lado, y una rendición de metas, relacionadas con cuestiones cualitativas, algo que ya se plantea en la etapa de la formulación del proyecto. Con eso, nosotros armamos una matriz, vemos cuántas personas están formalizadas al inicio del proyecto, cuántas no lo están, y que por lo menos la mitad esté regularizada, y que al final del proyecto el 100% esté formalizada. De todas maneras, no actuamos con una mirada punitiva, consideramos todos los contextos.
Hacemos un seguimiento a través de informes, participación de la Agencia (de cada territorio), visitamos el emprendimiento, dos veces por proyecto con supervisores del Ministerio de Trabajo que verifican el cumplimiento de las metas, sobre todo con la aplicación de los fondos, especialmente en materia de equipamiento.
¿Qué pasa una vez que fue aprobado?
– El proyecto tiene dos etapas, una vez que es aprobado: se hacen dos desembolsos, la primera entre un 70/80%, y la segunda por el resto; con la primera cuota hacen las compras, y ahí las metas cualitativas se difieren a un mediano plazo, por lo que se pone más el énfasis en la organización, en un reglamento de uso de los elementos adquiridos, la incorporación de los bienes a la institución; entonces, una vez que compraron y cumplieron con las metas parciales cualitativas, hacen una rendición, y ello lleva a una visita de supervisión de otro sector del Ministerio. Cuando esa rendición se aprueba, se dispara el segundo desembolso, y a partir de ahí sí se trabaja con el cumplimiento de las metas cualitativas.

Sabemos que el contacto con las organizaciones con las que se tiene mayor proximidad geográfica es más fluido; ¿qué pasa en las provincias?
– Ahí intervienen las Agencias Territoriales. En el caso de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, hay muchas agencias (NdeR: 12 Agencias).
Hay casos, como el de las cooperativas de cartoneros, que necesariamente deben articular acciones de recuperación con los municipios; si una organización exhibe un vínculo con el organismo municipal correspondiente, ¿se toma en consideración?
– Sí, claramente eso suma, porque tiene relación con la viabilidad del proyecto.
En ese caso, para ustedes, ¿cuál sería el óptimo en la recepción de una propuesta de financiamiento?
– Esto decanta a través de la valoración de la importancia del proyecto, estará descripto en la presentación, puede haber un acompañamiento escrito o no, pero no es excluyente. Lo que sí pedimos son constancias de permanencia en el lugar (puede haber un comodato), porque este factor puede hacer fracasar el proyecto.
En el caso de nuestra línea, si se completa la idea proyecto, se presenta, y luego hacemos las observaciones que consideremos pertinentes, no es que vamos a salir con un planteo negativo en seis meses. Una vez que se aprueba la idea proyecto, vamos al lugar, conocemos a los destinatarios, vemos que el proyecto es posible, y se sigue avanzando con la formulación. Puede haber problemas en el medio, pero eso es poco probable. Las ideas proyecto que pasan a proyecto, se terminan desarrollando.

¿Hay formularios específicos para la presentación de la idea proyecto?
– Sí, tenemos el Formulario de Idea Proyecto, acompañado de una Guía, que lo pueden solicitar a la Agencia Territorial correspondiente o al Ministerio de Trabajo, a ldrovandi@trabajo.gob.ar. Teléfonos: 11-4310-5729/5641/5735.
Una vez completado ese formulario, si es viable, se envía un formulario más complejo, que tiene dos anexos en Excel que tiene un flujo de fondos, etc. Esto es muy ordenador de nuestra mirada. Lo importante es que los formularios tienen que ingresar por las respectivas Agencias Territoriales, las que, posteriormente, los derivan al Ministerio.
También están las Oficinas de Empleo Municipales, que reciben el apoyo del Ministerio.
Por último, ¿cuándo se inició este Programa y cuántos proyectos, aproximadamente, se aprobaron?
– Hace 10 años, y, aproximadamente, 360 proyectos.















