Sobre hombres, robots, el estudio y la memoria

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Felipe Rodolfo Arella
Felipe Rodolfo Arella
Lic. en Cooperativismo y Mutualismo (UMSA). Magíster en Animación Sociocultural (Universidad de Sevilla). Ex-Presidente del CGCyM. Periodista, docente e investigador especializado en Economía Social y Solidaria, Género y Desarrollo Local.

Por estos días todos los medios de comunicación están difundiendo noticias acerca de los peligros que pueden llegar a producirse con un mayor desarrollo de la inteligencia artificial, a partir de declaraciones formuladas por Sam Altman, el CEO de OpenAI. La advertencia que lanzó este investigador, creador del ChatGPT, estuvo referida a tres posibles situaciones: el uso malicioso de la inteligencia artificial, la pérdida de control humano sobre sistemas demasiado poderosos y la dominación silenciosa de la inteligencia artificial.

Tales declaraciones despertaron las conciencias de muchos entusiastas de la IA que hicieron sonar las alarmas en todo el mundo, lo cual, dejando de lado el catastrofismo, permitirá encontrar los caminos adecuados para un uso colaborativo de las máquinas inteligentes conocidas como humanoides y los humanos reales.

No podemos dejar de reconocer la importante contribución que la robótica está haciendo en beneficio de las personas gracias a que cada vez tienen mayor autonomía, pueden reaccionar ante imprevistos, diagnosticar enfermedades, determinar cuál es la mejor inversión, redactar noticias, o enseñar a otras máquinas sus conocimientos.

Decíamos hace un tiempo    

En octubre de 2019 recordábamos que Mundo Mutual había publicado una nota sobre las capacidades de los robots aplicadas en la medicina y ello me llevó a averiguar de qué manera una máquina podía reconocer, por ejemplo, células cancerígenas. Y en ese proceso investigativo pude relevar y anticipación datos verdaderamente escalofriantes acerca de la manera en que se le ensañaba a un robot no sólo en la detección de una enfermedad sino, también, en diagnosticar la cura más eficaz para cada paciente. Lo que se está desarrollando en los últimos años son máquinas inteligentes que superan a las que imaginaban los escritores de ciencia ficción.

Señalábamos entonces que a esos robots se les cargaba la memoria con todos los conocimientos disponibles hasta el momento para que, a una solicitud del operador, pudiera dar una respuesta factible para solucionar determinado problema. Es decir, que el robot recurría a la memoria para vincular los hechos que previamente se le habían cargado y podía ofrecer una solución posible.

Si a la máquina se le carga un programa que le permita vincular datos entre sí, ¿por qué razón a los niños y jóvenes se les dice que no estudien de memoria? Lo que habría que decirles es que no repitan de memoria ningún concepto y que las respuestas a cualquier pregunta la obtengan buscando en su memoria humana la mejor solución posible.

También decíamos en aquel artículo que Si a los niños y jóvenes no se les educa, no se los alimenta y no se los entrena en la resolución de problemas, las futuras generaciones quedarán sometidas a los robots, que estarán en condiciones de estudiar los problemas y tomar decisiones sin que los humanos tengan que intervenir. Además agregábamos: Así como a los robots se les carga la memoria, tanto jóvenes como adultos deben tener cargada su memoria con mucha información para poder buscar en ese archivo los datos que les permita relacionar acontecimientos y sacar conclusiones inteligentes e innovadoras.

La neurociencia está trabajando para conocer la importancia de la matemática y el desarrollo del conocimiento porque hay que alentar en los jóvenes el estudio de la matemática, la cual, además de resolver problemas prácticos de la vida cotidiana, le permitirá utilizar algoritmos de manera inteligente igual que los robots.

Un futuro dudoso

No soy pesimista, simplemente soy un observador de lo que pasa en la sociedad mundial y saco algunas conclusiones, nada más que eso. Pero sin lugar a ninguna duda, el futuro se torna dudoso para la humanidad si ésta no reacciona de su contemplación pasiva de los hechos.

Hoy la advertencia de Sam Altman es un despertador. La inteligencia artificial es una realidad, los robots son una realidad; que ellos cada vez sean más autónomos es una posibilidad. Que los humanos no podamos controlarlos será otra realidad si no mejoramos nuestros niveles de educación para comprender y solucionar los problemas. A mi PC, por ahora, puedo desconectarla y machacarla. Los humanoides no tienen cable de dónde tirar para desenchufarlos y según quién y para qué los haya programado, continuarán siendo autónomos. Así que a estudiar, porque el futuro debe ser nuestro.

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