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Sobre el tumor más frecuente en hombres mayores de 50 años

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Dr. Mario F. Bruno
Dr. Mario F. Bruno
Presidente de la Sociedad Argentina de Periodismo Médico; Vicepresidente de la Sociedad Argentina de Cancerología; Presidente del Comité de Cuidados Paliativo de AMA (Asociación Médica Argentina); Presidente del Comité AntiTabaco de AMA Vicepresidente de UATA (Unión Antitabáquica Argentina); Director de los cursos anuales de 1) Periodismo Médico 2) Cancerología, 3) Cuidados Paliativos (AMA); Miembro Emérito de ASCO (American Society Clinical Oncology); Miembro Titular de ESMO (European Society Clinical Oncology); Director Médico de Medicron S.A. (Centro Oncológico)

El cáncer de próstata es a nivel mundial uno de los más frecuentes en los hombres a partir de los 50 años de edad. En Argentina la incidencia estimada es de 11.000 nuevos casos porl año, es decir que afecta a 44 cada 100.000 varones y representa el 20% de todos los tumores malignos en varones.

Respecto al resto de las neoplasias, ocupa el cuarto lugar, luego del de mama, colon y pulmón. El pasado 11 de junio, por determinación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se conmemoró el día mundial del cáncer de próstata, cuyo objetivo es alertar a los miembros del sexo masculino sobre la importancia del control médico frecuente de esta posible patología.

En el Día Mundial del Cáncer de Próstata se prioriza la importancia del diagnóstico precoz y los avances en los tratamientos, que permiten preservar la calidad y el mayor tiempo de vida de los pacientes. Si bien el cáncer de próstata afecta al hombre a partir de los 50 años, la mayor incidencia ocurre en personas mayores de 65 años. No es posible prevenirlo (entendiendo prevenir, evitar que se produzca), porque el mayor desencadenante es la propia hormona masculina llamada testosterona. El estímulo permanente de la hormona sobre las células prostáticas termina, en muchos casos, provocando la aparición de células cancerosas. En las etapas iniciales no provoca absolutamente ningún síntoma.

Una de las instituciones médica de mayor prestigio internacional, el Instituto Karolinska de Estocolmo Suecia, tiene como lema para el cáncer de colon la frase: “Los primeros síntomas son sentirse muy bien, tener buen apetito y tener 50 años”. Este concepto es perfectamente aplicable a los hombres a partir de dicha edad en relación al cáncer de próstata. Si se hace el diagnóstico en la etapa asintomática, la posibilidad curativa, sea con cirugía o con terapia radiante, su posibilidad curativa es altísima, llegando al 80% de los casos. La clave es perderle el miedo a la palabra cáncer. El público en general no concurre al médico en salud pensando que le van a encontrar “algo”, ignorando que ese acto, en ese momento, es la llave para la curación del cáncer.

El examen del médico urólogo, que es el especialista al que hay que concurrir, consiste en palpar la próstata a través del tacto rectal. En el momento actual, es el examen más importante para el diagnóstico precoz. Este examen que puede llevar unos 10 segundos, y que asusta al hombre, pero que puede llevar a perder la vida al no diagnosticarse en esta etapa temprana.

Así, el médico determinará la necesidad de complementar o no con una ecografía la zona examinada. Existe un análisis de sangre, llamado “Antígeno Prostático Específico”, conocido por sus siglas en ingles PSA, que es un complemento del examen clínico y nunca debe utilizarse como único método diagnóstico, como hacen muchos hombres para evitar el tacto rectal. Este análisis tiene 25% de error. Puede dar bajo, y estar con enfermedad activa, y puede dar alto, y no tener enfermedad oncológica. Es de utilidad para el seguimiento y evaluación de las respuestas al tratamiento en los casos en que coincidan el tacto rectal y la posterior biopsia, con los valores altos del PSA.

Los síntomas, cuando la enfermedad progresa, son: disminución de la fuerza del chorro miccional hasta llegar a la obstrucción; puede haber también pérdida de sangre por la orina. Si la enfermedad continua sin tratamiento, se extiende a los ganglios de la pelvis, y pueden aparecer el aumento de tamaño de una o las dos piernas, la llamada popularmente “hinchazón”. Si se propaga a los huesos, suelen aparecer dolores en diferentes partes del cuerpo, de acuerdo a los huesos afectados. El tratamiento en esta etapa consiste en reducir al máximo el nivel de la hormona masculina en la sangre. Se hace con una inyección que pude aplicarse mensualmente cada tres o seis meses, dependiendo de la concentración del fármaco y de los comprimidos.

Existen en la actualidad numerosos fármacos novedosos que permiten al control de la enfermedad por largo tiempo, período durante el cual la persona tiene una buena calidad de vida, con sintomatología mínima y controlable. Resumiendo: es necesario acudir al médico a realizar los exámenes preventivos en hombres de más de 50 años o a partir de los 45 si existen antecedentes familiares; así se permite curar el cáncer y salvar vidas.

Ilustración: Matías Roffe

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