sábado 11 | abril 2026
21.9 C
Buenos Aires

Nuevo Informe económico de CONINAGRO

Recomendadas

Economía Solidaria
Economía Solidaria
Economía Solidaria es un medio de prensa especializado en el sector cooperativo y mutual argentino que reúne las noticias más relevantes del campo asociativo, en favor de su fortalecimiento, integración y visibilidad. Propiedad del Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo (CGCyM)

En el marco de una nueva edición de ExpoAgro 2026, el Presidente de CONINAGRO, Lucas Magnano, junto al Secretario Mario Raiteri, el Economista David Miazzo, y el Ministro de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso, Ministro de Desarollo Económico de Entre Ríos, Guillermo Bernaudo, Ministro de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez, y Secretario de Agricultura y Ganadería del Ministerio de Desarrollo de Producción de la Provincia de Santa Fe, Ignacio Mántaras, presentaron el Semáforo de las Economías Regionales ante los medios en el Auditorio de Prensa de la Expo.

Además, durante el inicio de la conferencia, Magnano, con un video institucional que representa la historia de la entidad, dio inicio al camino de 70 aniversario trabajando en pos del productor cooperativo. El mismo se cumplirá durante el mes de septiembre del corriente año.

Acompañaron también los Consejeros Gustavo Gaich, Patricia Luke, Federico Marzorati y la Presidente de la CAR Córdoba Vanesa Padullés. Participaron distintas autoridades del sector como Ángeles Naveyra de Barbechando y mujeres represantes del sector cooperativo, entre otros.

Posteriormente, Lucas Magnano hizo entrega de una placa en reconocimiento a los 20 años de ExpoAgro y el trabajo por el Campo Argentino al CEO de Exponenciar Martin Shwartzman y autoridades de la muestra.

Durante enero de 2026, el Semáforo de Economías Regionales registró 4 actividades en verde, 7 en amarillo y 8 en rojo. En comparación con el mes anterior, se observó una desmejora, ya que la actividad lechera y manicera cambio de categoría de amarillo a rojo.

El semáforo analiza tres componentes: negocio, productivo y mercado. El primero evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual. El segundo mide el área o stock, según corresponda, y la producción. Y el último, la evolución de las exportaciones y las importaciones de las producciones, así como el consumo interno.

Entre las actividades en rojo permanecen yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodón, a las que este mes se suman maní y leche. En la mayoría de estos casos, el problema principal está en el componente de negocio: los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. Esto termina deteriorando la rentabilidad y dificulta la recuperación de estas actividades.

Las actividades en verde incluyen bovinos, ovinos, granos y miel. En todos estos sectores se observó un buen componente de negocio, con precios que crecieron por encima de la inflación. Este resultado se complementó con un buen desempeño en los mercados y con indicadores productivos que acompañaron.

Las actividades que permanecieron en amarillo fueron forestal, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, mandioca, peras y manzanas, aves y porcinos. Estos sectores presentaron señales mixtas: los precios no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados. Esta combinación derivó en períodos de recuperación prolongados y en dificultades para consolidar mejoras sostenidas.

En el caso de la lechería, el paso a rojo se explica principalmente por el deterioro del componente de negocio. El precio que recibe el productor por litro de leche se mantiene sin cambios desde hace diez meses, en torno a los $470. En términos interanuales, esto implica una suba de apenas 8%, muy por debajo de una inflación cercana al 32%. A esto se suma un componente productivo estable, sin grandes cambios en los niveles de producción, y un componente de mercado complejo, con un incremento de las importaciones (+50%) en relación con las exportaciones (+20%). En el caso de la producción manisera, el principal factor detrás de su traspaso de categoría es el deterioro del componente de negocio, combinado con proyecciones poco favorables en el componente productivo. El precio en dólares de la tonelada pagada al productor se mantiene estancado desde hace ocho meses, en torno a los USD 594. A esto se suman malas proyecciones para la campaña 2025/26, con una caída proyectada del 25% en el área sembrada (132 mil hectáreas menos) y una reducción del 13% en la producción (215 mil toneladas). En cuanto al mercado, la demanda externa se mantuvo relativamente estable, aunque se registró un aumento de las importaciones del 12%.

Semáforo en perspectiva histórica

El semáforo de economías regionales se publica de manera mensual desde hace más de ocho años, lo que permite observar el desempeño de las distintas actividades en una perspectiva de largo plazo. En ese período, 8 de las 19 economías analizadas permanecieron en rojo durante más de la mitad del tiempo. Entre las situaciones más comprometidas se destacan la vitivinicultura y los cítricos dulces, que registraron indicadores en rojo en más del 70% de los meses. Les siguen la actividad citrícola, con el 67% de los meses en rojo, y la lechería, con el 65%.

En contraste, algunas actividades lograron trayectorias más favorables y estables. Las carnes porcina, aviar y bovina se ubicaron en verde en más del 45% de los meses analizados. A este grupo también se suman la producción manisera y el complejo granario.

Comercio exterior de las economías regionales

En el primer mes de 2026, las 19 actividades agropecuarias y economías regionales relevadas registraron exportaciones por USD 5.032 millones, lo que implica un incremento del 44% respecto del promedio histórico de la última década para el mismo período (USD 4.072 millones). La estructura exportadora del mes muestra una marcada concentración: el 80% de los ingresos provino de los complejos granarios (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo), mientras que el sector bovino explicó otro 9%. El 11% restante, equivalente a unos USD 525 millones, fue aportado por el conjunto de las demás economías regionales.

En cuanto a las importaciones, durante enero se registraron compras externas por USD 82 millones (vs. USD 5.032 millones de exportaciones). Nuevamente, el complejo granario lideró la composición, explicando el 30% del total. Le siguieron la actividad forestal (22%), el sector porcino (11%) y el algodonero (10%), mientras que el 11% restante se distribuyó entre otras actividades de menor participación.

Los gráficos a continuación muestran la composición del comercio exterior diferenciando exportaciones e importaciones, excluyendo al complejo granario para facilitar la visualización del peso relativo del resto de las actividades.

Cuando se comparan los datos con el promedio del mismo período de los últimos diez años, las diferencias entre sectores se vuelven más marcadas: algunos muestran crecimientos muy fuertes y otros retroceden.

Dentro del ranking de crecimiento exportador, el sector de peras y manzanas fue el que más se destacó en el primer mes del año, con ventas externas por USD 26 millones, un 95% por encima de su promedio histórico (USD 13 millones). En segundo lugar, se ubicó la actividad arrocera, que alcanzó exportaciones por USD 25 millones, registrando un crecimiento del 92% respecto al promedio del primer mes de los últimos años (USD 13 millones).

En sentido contrario, la actividad avícola mostró la caída más significativa: las exportaciones totalizaron USD 8 millones, lo que representa un retroceso del 73% frente a su promedio histórico para esta altura del año (USD 31 millones). En materia de importaciones, el mayor dinamismo se observó en el sector bovino, cuyas compras externas alcanzaron los USD 9 millones, lo que implica un incremento del 138% respecto del promedio histórico para esta altura del año, cercano a los USD 4 millones, vale aclarar que, si bien el porcentaje de incremento es alto, es poco representativo ante un sector que genera exportaciones anuales por encima de los USD 3.000 millones.

En contraste, algunas actividades registraron fuertes caídas relativas en sus importaciones. El caso de peras y manzanas, cuyas compras externas en enero se redujeron de un promedio de USD 510 mil a apenas USD 52 mil, y de la actividad arrocera, que registró importaciones por USD 20 mil frente a los USD 430 mil que promedia el mismo período en los últimos años. Si bien estas variaciones resultan muy marcadas en términos porcentuales, en términos absolutos se trata de montos reducidos: en conjunto, las importaciones de arroz y de peras y manzanas representan apenas el 1% del total importado durante enero.

Participación del Productor

En la siguiente sección se analiza cuánto representa el precio que recibe el productor del precio final que paga el consumidor para once productos: carnes bovinas, porcina, aviar y ovina, trigo (pan), arroz, yerba mate, vino, papa y hortalizas.

El indicador permite comparar la porción del precio de “góndola” que recibe el productor en el mes analizado con el promedio registrado para ese mismo mes en años anteriores. De esta manera, se busca identificar si la participación del productor se encuentra por encima o por debajo de su comportamiento histórico. En los productos pecuarios, la participación del productor en ovinos alcanzó en enero de 2026 el 26%, mientras que el promedio de los últimos cinco años para ese mismo mes se ubicó cerca del 18%. Esto implica una mejora de 8 puntos porcentuales respecto de los eneros anteriores. En el caso del pollo, la participación en enero de 2026 fue del 49% del precio final de góndola, frente a un promedio histórico cercano al 44% para ese mes, lo que representa una suba de 5 puntos. Por su parte, en las cadenas de bovinos y porcinos la participación se mantuvo bastante estable en los últimos años: en enero de 2026 se ubicó en 60% y 38%, respectivamente, valores muy similares a los promedios históricos para ese mes.

En los productos regionales, en cambio, se observa en general una pérdida de participación del productor respecto de los valores históricos. Las caídas más marcadas se dieron en yerba mate y hortalizas, con reducciones de 13 y 11 puntos porcentuales frente al promedio de los eneros de años anteriores. En la yerba mate, la participación actual ronda el 10%, mientras que el promedio histórico para enero se ubicaba cerca del 23%. En hortalizas, la participación actual es del 30%.

El arroz también mostró una baja en la participación del productor de 6 puntos porcentuales respecto de su promedio histórico. A su vez, tanto el vino como el trigo (que se mide en este informe respecto al pan) registraron caídas de alrededor de 5 puntos porcentuales en enero de 2026 en comparación con los eneros de años anteriores. Con participaciones de 19% y 8% en enero. En contraste, la papa mostró una mejora: en enero de este año la participación del productor alcanzó el 35%, ubicándose 4 puntos porcentuales por encima de su promedio histórico.

Las diferencias de participación entre productos responden, en gran parte, a cómo está organizada cada cadena productiva. En aquellas con mayor nivel de industrialización o transformación, como el trigo, la yerba mate o el vino, la participación del productor suele ser menor, ya que el producto pasa por varios procesos antes de llegar al consumidor final. En cambio, en productos con menor nivel de procesamiento, como algunas hortalizas o la papa, la proporción que queda en manos del productor suele ser mayor. También inciden los costos de cada una de las etapas, esto se verifica principalmente en las participaciones relativamente altas del productor en las carnes, donde los costos de producción primaria pesan mucho en los costos finales de toda la cadena.

Últimas noticias

Reunión de preconsejo de CONINAGRO

Se llevó a cabo una nueva reunión de preconsejo en la entidad agropecuaria donde recibieron a los Presidentes de las...

Noticias relacionadas