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¿Es preocupante la viruela símica? ¿Qué se puede hacer?

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Dr. Mario F. Bruno
Dr. Mario F. Bruno
Presidente de la Sociedad Argentina de Periodismo Médico; Vicepresidente de la Sociedad Argentina de Cancerología; Presidente del Comité de Cuidados Paliativo de AMA (Asociación Médica Argentina); Presidente del Comité AntiTabaco de AMA Vicepresidente de UATA (Unión Antitabáquica Argentina); Director de los cursos anuales de 1) Periodismo Médico 2) Cancerología, 3) Cuidados Paliativos (AMA); Miembro Emérito de ASCO (American Society Clinical Oncology); Miembro Titular de ESMO (European Society Clinical Oncology); Director Médico de Medicron S.A. (Centro Oncológico)

La viruela símica o del mono es una enfermedad zoonótica causada por el virus de la viruela símica (cuyo nombre técnico es Mpox: virus del género Orthopoxvirus), un pariente cercano de la viruela humana. Lleva ese nombre por haber sido descripta por primera vez en un mono, pero su reservorio natural son los roedores y no los primate. Se trasmite al hombre. Desde el primer caso humano, en 1970, la enfermedad recorrió varias regiones de África Central y Occidental, y en las últimas dos décadas se detectaron brotes esporádicos en otras partes del mundo, como los Estados Unidos y Europa.

Respecto a nuestro país, si bien el virus hizo su aparición en el 2022, durante los meses de agosto y septiembre del corriente año, los casos se han incrementado con rapidez aquí y en el mundo, razón por la que la OMS estableció una alerta. Los primeros síntomas son comunes a cualquier enfermedad viral: fiebre, dolor de cabeza, dolor articular, malestar general. Pero la diferencia es que aparecen ganglios agrandados, fundamentalmente en axilas y/o ingles. A los pocos días se agrega una erupción cutánea, en forma de ronchas, que luego se ulceran y se cubren de costras. Las áreas más frecuentes de aparición de las lesiones cutáneas son el área genital y perigenital, pero también pueden aparecer en la cara, boca, manos y pies. La infección cede espontáneamente en la mayoría de los casos, con síntomas que suelen durar entre dos y cuatro semanas. Sin embargo, puede ser más grave en personas inmunocomprometidas, chicos pequeños y mujeres embarazadas. La transmisión de la enfermedad puede ser de animal a humano o de manera interhumana. Para el primer caso, la sugerencia es evitar el contacto con animales silvestres. Como el virus se halla en los fluidos corporales, los contagios interhumanos se producen por contacto físico estrecho de persona a persona (por ejemplo, cara a cara, piel con piel, boca con boca, boca con piel), incluido el contacto sexual. Un mayor número de parejas sexuales puede aumentar la exposición al virus. En el brote actual la gran mayoría de los casos ocurren en hombres que tienen sexo con otros hombres, aunque cualquier persona puede adquirir la enfermedad sin importar su identidad de género o su orientación sexual. La transmisión durante las relaciones sexuales puede ocurrir, aunque no exista penetración o se use preservativo; aunque éste es muy efectivo para prevenir el HIV y otras infecciones de transmisión sexual, su rol para evitar la transmisión de la viruela símica es muy limitado.

Hay que tener en cuenta la transmisión oral por las lesiones en la mucosa de la boca (beso, compartir la bombilla del mate, etc.). También es posible el contagio por medio del contacto con objetos contaminados, como utensilios, toallas sábanas o ropa de infectados que presentan lesiones cutáneas, porque éstas tienen virus con capacidad infectante. Una persona gestante cursando la infección puede transmitirla al feto desde la placenta, y durante o después del nacimiento a través del contacto piel con piel. Aquellas personas que interactúan estrechamente con otra enferma de Mpox, incluidos los trabajadores de la salud, convivientes y las parejas sexuales, corren un mayor riesgo de infección.

La enfermedad es contagiosa mientras persisten los síntomas. El período de incubación de la enfermedad, antes de la aparición de los síntomas, suele ser de 7 a 14 días, pero se puede extender hasta 21 días. Durante este tiempo asintomático, los infectados suelen hacer una vida normal, pero contagian y propagan el virus sin saber que transitan la enfermedad. En caso de aparición de algunos de los síntomas descriptos, en especial la aparición de ganglios o úlceras en la piel, se impone la consulta médica. El diagnóstico se realiza a través de la toma de una muestra de una lesión cutánea que se analiza para buscar material genético del virus (ADN, y así confirmar el diagnóstico). Desde el punto de vista epidemiológico, en nuestro país, los primeros casos detectados correspondieron a personas en edad de gran actividad sexual.

Hasta el 19 de septiembre, fecha del cierre de la presente se habían confirmado 42 casos. La mayoría de los afectados son personas jóvenes, entre 20 y 49 años, con un promedio de edad de 34 años. Ha principios de este mes, la OMS aprobó una vacuna para la prevención de la viruela símica, disponible en muy pocos países. Los esfuerzos actuales se centran en la vigilancia epidemiológica, la educación pública y el aislamiento de casos sospechosos para limitar la expansión del virus. Evitemos la expansión de esta enfermedad. Lograrlo, depende exclusivamente de la colaboración de todos.

Ilustración: Matías Roffe 

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