por Carlos Gaskin*
El mutualismo se ha constituido históricamente como uno de los pilares en la prestación de servicios esenciales para sus asociados en aspectos de salud, ayudas económicas, educación, ahorro y otros.
El fututo prevé un avance de la digitalización, inteligencia artificial y robótica, entre otros adelantos tecnológicos. Esto hace que la adecuación de nuestras instituciones represente un desafío y oportunidad inmejorable para adaptarse y ofrecer soluciones más eficientes, accesibles y sostenibles para sus socios.
La relación socio-entidad requiere de un desafío inmediato para la satisfacción de las necesidades mutuas; la adopción de herramientas digitales no solo mejora la operatividad interna, sino que también amplia la capacidad y alcance, personalizando la prestación de servicios.
Se debe propender a la digitalización de procesos, con el objeto de desburocratizar trámites, economizar tiempos, garantizando una mayor transparencia y eficiencia real y efectiva. La implementación de servicios en línea, con la incorporación de aplicaciones móviles y portales web, permiten que los socios ingresen de manera segura, ágil y efectiva a servicios de salud, educativos, financieros, desde cualquier lugar, en tiempo real y de manera sencilla.
La inteligencia artificial y big data resultan claves en el vínculo con los asociados, para predecir demandas futuras y establecer soluciones personalizadas e inmediatas. Ya como fuera a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, nuestras entidades deben participar activamente de este proceso de transformación, en virtud de su cercana relación personal y conocimiento efectivo con su grupo de pertenencia. Estar a la altura de tal proceso representa un desafío ineludible y obligatorio para nuestras entidades, manteniendo los principios solidarios y de cooperación, como bastión fundamental que distingue nuestro ser.
Este avance tecnológico constituye una obligación para nuestro sector que debe estar presente, con el objeto mitigar de manera simple, concreta y efectiva el impacto social que estos cambios establecen. El mutualismo debe buscar, como centro vital de su ser, el desarrollo omnicomprensivo de la persona, su crecimiento personal y bienestar general para su desarrollo.
Las mutuales deben incorporarse de manera activa a estos nuevos procesos tecnológicos, con el objeto de evitar la exclusión digital de ciertos sectores de la población, promoviendo la capacitación de sus socios, otorgando igualdad de oportunidades a los mismos, sin perder su rasgo solidario.
El futuro del mutualismo tecnológico está en nuestras manos, debemos combinar y equilibrar innovación con los valores propios del sector, marcando un camino hacia un desarrollo más equitativo y sostenible para la comunidad en su conjunto. Fiel a nuestra historia, debemos ser parte de este cambio como lo hemos sido en otras oportunidades, con el fin de que nuestras entidades vuelvan a motorizar una revolución social, que debe enarbolar nuestro valores rectores de solidaridad, cooperación y servicios a las personas.
Las nuevas tecnologías otorgan al mutualismo la posibilidad liderar este proceso de transformación desde nuestros valores, por lo que debemos lograr que el equilibrio entre los mismos redunde en beneficio para nuestras entidades, sus socios y la sociedad en su conjunto.
Por más mutualismo, sigamos innovando, y cooperando por más solidaridad en la era digital.
*El autor es el presidente de la Federación de Mutuales Regional la Plata (FMRLP)















