La pandemia por COVID19 y el largo período de cuarentena han modificado muchas de nuestras actividades, y de los hábitos de vida, con la consiguiente repercusión en la salud física y psíquica. Hoy haremos referencia a tres situaciones físicas frecuentes, que, por su incidencia, afectan la salud de quienes se hallan confinados. En primer lugar, las afecciones provocadas por el uso del barbijo; este nuevo adminículo, que resulta de utilidad para reducir los contagios, puede provocar dos tipos de problemas: a) de reducción de la oxigenación, al actuar como filtro y disminuir la ventilación, y b) una acción local por el contacto con la piel. En relación al primer efecto, la reducción en la absorción de oxígeno y la acumulación del dióxido de carbón producen dolor de cabeza. Respecto a la piel del rostro que queda cubierta por el barbijo, las afecciones ocasionadas tienen diferente mecanismo de producción. En consecuencia, esto puede provocar un daño mecánico, lastimando la piel por presión o fricción en las áreas que sobresalen: nariz, mejilla, mentón, e incluso en las orejas, si el elástico está muy ajustado. Otro inconveniente es que la oclusión de la zona puede secar la piel cubierta, originado descamación, con piel tirante, algo enrojecida, que puede picar y originar urticaria. Si existieran lesiones previas como la rosácea o el acné, las puede exacerbar. Pero también la oclusión causa un aumento excesivo de calor que, sumado a la humedad y la sudoración, debilita la piel manifestándose clínicamente como dermatitis y/o foliculitis.
Las apariciones de las afecciones descriptas dependen, a su vez, de los siguientes factores: a) Tiempo de uso del barbijo: el riesgo es mayor cuanto mayor sea el tiempo de uso; y se considera uso prolongado, cuando se emplea en forma continuada, por más de 6 horas. b) Tipo de tapabocas: los más rígidos (como el N95) ejercen más presión, por lo que pueden originar un daño mayor que los barbijos de tela. c) Pieles sensibles: quienes tienen piel sensible tienen mayor riesgo de presentar síntomas por el uso de barbijos.
La forma de evitar las lesiones descriptas, o mejorar la piel, si ya están presentes pasa por: a) Rotar de barbijos, no usando siempre el mismo. Los distintos materiales y los diferentes modelos evitarán que el roce sea siempre en el mismo lugar b) Emplear cremas hidratantes antes de colocarse tapabocas para reducir la fricción entre el barbijo y la piel. Estas cremas deben utilizarse con frecuencia para que sean de utilidad. Emplear el producto hidratante con frecuencia es fundamental para prevenir o minimizar el riesgo de lesiones. Al retirar el barbijo, se debe lavar la zona y luego repetir la crema hidratante. La segunda afección, relacionada con las nuevas costumbres, lo constituye la piel de las manos. Ella recibe lavados frecuentes con diferentes jabones, y alcohol en gel, originando dermatitis de contacto que se manifiesta en forma brusca con el enrojecimiento de las manos por vasodilatación, hinchazón (edema), calor, ardor y picazón. La piel se pone áspera y se descama.
Asimismo, se debe tener un cuidado especial cuando se usa lavandina y/o productos desinfectantes, ya que no solo irritan la piel, sino también las mucosas de la garganta y la nariz. Nunca deben emplearse sin guantes. La dermatitis de la piel de las manos implica la aplicación frecuente de cremas hidratantes en forma preventiva o terapéutica.
La tercera afección con punto de partida en la cuarentena pasa por el largo tiempo frente a la computadora, sea por trabajo o estudio. Esta situación hace que se adopten posturas perjudiciales para el cuerpo, por no contar con ambientes y/o mobiliarios de trabajo adecuados para estas prácticas. La manifestación clínica de esta situación es el dolor en diferentes trayectos de la columna vertebral. El sedentarismo es otra de las principales causas del dolor de espalda. El no moverse origina consecuencias serias para nuestro dorso, generando rigidez articular y descenso de la capacidad muscular. Para evitar esta situación, se aconseja 30 minutos de ejercicio aeróbico en casa andando a paso ligero por las distintas habitaciones. También resultan muy útil practicar ejercicios de estiramiento de la espalda y la columna vertebral. Si cumplimos las premisas relatadas, tendremos mejor calidad de vida.
Ilustración Matías Roffe















