La cooperativa Comunicar celebró su segunda década con “El Diario”
Compartimos el texto sobre el onomástico:
Lágrimas corriendo por el río de la incertidumbre, lágrimas bañando las orillas de los sueños, lágrimas secándose al sol del desamparo para convertirse en nubes de esperanza.
Lágrimas aceitando el cerrojo del corralito, las cadenas del megacanje, las cuerdas anudadas de la crisis. Gotas subsistiendo en los ojos de miles de trabajadores observando, azorados, cómo las inclemencias del tiempo arrasaban sus ilusiones.
Mes, diciembre. Año, 2001. Día, 13. Las brujas ya ni tenían combustible para sus escobas y habían perdido sus varitas por obra y arte de brujos mayores y más poderosos.
Diciembre 13, de 2001. En un pequeño lugar del centro del país un grupo de trabajadores, trabajadoras y sus familias resistían, luchaban, tratando de proteger a ese “niño” que vieron nacer, dar sus primeros pasos, decir sus primeras palabras y muchas más plasmadas en letras de molde, en tinta negra y papel blanco.
En ese pequeño lugar del centro del país una rotativa pugnaba por no detenerse, un par de bobinas esperaban convertirse en páginas, en titulares, en el diario de la gente, en ese diario 100% de los villamarienses y la región.
Diciembre 13, de 2001. La casona estaba tomada, cada uno y cada una en su puesto, en su trinchera, en la batalla diaria. El niño tan amado, nacido en 1984, no iba a terminar perdido en medio del ojo de un huracán que amenazaba con llevarse todo.
Había fuerza en los brazos para remar, fuerza en el corazón para construir un “barquito de papel”, un pequeño barco lleno de amor, capaz de enfrentar la tempestad.
Y la enfrentó.
Ese día 13 de diciembre de 2001, 32 trabajadores y trabajadoras firmaron el acta renunciando a todos sus derechos de cobro de haberes adeudados, e indemnizaciones, a cambio del pequeño que ya era conocido por sus atributos y por su nombre: El Diario.
Un nuevo amanecer
Ese jueves 13, por suerte no fue martes, nos embarcamos en el mar de la economía social. Así nació la Cooperativa de Trabajo Comunicar Ltda., editora de El Diario del Centro del País.
No hubo ajuar, ni caja, ni moisés con volados, ni cunita con globos. Apenas un poco de papel, unas chapas, algo de tinta, unos escritorios, unas antiguas computadoras, un par de blocks, un paquete de biromes usadas, sellos de goma sin almohadillas y un montón de noticias detrás de bambalinas.
Pero, hubo algo mucho más importante: garra, dignidad, coraje, sentimiento, orgullo de trabajadores y trabajadoras acostumbrados a resistir.
Y, lógicamente, el miedo se filtró entre las claraboyas de un presente sin seguro. Siete días después todo explotó por los aires. Manifestaciones, muertes, un helicóptero llevando al presidente que renunció. Miles de ahorristas golpeando las puertas cerradas de los bancos, un ir y venir de jefes del Ejecutivo y un fin de año con más penas que gloria.
Los que habían jurado “con gloria morir”, tiempo atrás, se fueron desconociendo totalmente a Gloria. Ni enterados de quién era esa mujer por la que habían jurado alguna vez.
Los trabajadores permanecimos. Nos quedamos, con la certeza que podíamos conservar los “laureles” que alguna vez supimos conseguir.
Nos quedamos, con las ilusiones, pensando que tal vez la mejor música era “oír el ruido de rotas cadenas” y que la libertad era un camino a construir.
Un camino, nada fácil, con más espinas que rosas.
Caminante, no hay camino
“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Frase muy repetida de Machado. No sé si fuimos caminantes, remeros, nadadores o simplemente atrevidos en defensa propia. Con el apoyo de los gremios (Prensa y Gráficos) empezamos a gatear (no confundir con los gatos). La sociedad nos dio su voto de confianza y otras cooperativas nos abrazaron.
Poco a poco comenzamos a ver la luz y a darle apoyo a otras empresas destruidas por la crisis y que sus trabajadores recuperaron.
El pozo oscuro en el que nos hundieron, los iluminados, nos enseñó las bondades de la unión de la clase trabajadora y de la importancia de la economía social en el contexto de la concentración de riquezas en pocas manos.
Las empresas recuperadas, las cooperativas, fueron un faro en la tormenta y tienen que seguir siendo esa guía.
Nuestro diario fue el primer medio de comunicación, recuperado en 2001. Es parte de los cientos de empresas recuperadas del país, gestionadas por sus trabajadores, que dan trabajo a más de 18 mil personas.
La Argentina cuenta con 403 empresas recuperadas a comienzos del siglo, que incluyen más de 18 mil puestos de trabajo autogestionado, según los datos del Registro Nacional de Empresas Recuperadas del Ministerio de Desarrollo Social.
No es un dato menor.
Renaciendo desde las cenizas
En estos 20 años nuestra cooperativa vivió todo tipo de emociones y fue una fuente significativa de trabajo. El 7 de mayo de 2005, Día del Trabajador Gráfico, sufrimos un incendio en el Taller. En medio del dolor pensamos “el fuego purifica”. La sociedad nos ayudó, un grupo de artistas maravillosos nos ayudó. Tenemos tantos agradecimientos, a León Gieco, a Víctor Heredia (nuestros padrinos), Cacho Buenaventura, Adolfo Pérez Esquivel, dirigentes políticos, empresarios, ciudadanos que creyeron en nosotros.
Renaciendo de las cenizas logramos tener nuestro propio edificio, la rotativa color, aumentar las fuentes de trabajo, capacitarnos, asociarnos con otros medios cooperativos, asesorar a trabajadores que deseaban recuperar sus emprendimientos, participar de congresos, dar charlas, de los encuentros de empresas recuperadas, organizar actividades en nuestro salón de usos múltiples, realizar acciones solidarias, tener nuestras páginas abiertas a todas las voces y al debate de ideas.
En ese renacer, tuvimos el apoyo incondicional de los canillitas. Siempre a nuestro lado, llevando el diario a cada hogar, a cada quiosco. Compartiendo momentos con sus familias en los festejos por su día, cada noviembre.
Y, fundamentalmente, logramos ser fiel a nuestros orígenes.
Recordar que nacimos de las lágrimas, de la incertidumbre, del desamparo, de la crisis, de los iluminados que nos arrojaron a la oscuridad, de los que juraron “con gloria morir” y la dejaron en agonía sola en un rincón.
Recordar que somos laburantes, con todas nuestras cargas, buenas y no tan buenas, con todas nuestras lágrimas y sonrisas, con todas nuestras ganancias y nuestras pérdidas, con todos nuestros miedos y nuestros corajes, con la guía de los socios y socias que ya no están físicamente, pero siguen presente en nuestros corazones.
Somos laburantes, sin un Arca de Noé. Laburantes con un barquito de papel, con remos de tinta, con pasión en la sangre, con amor al prójimo.
Recordar y extender nuestros brazos para que podamos seguir en este camino de solidaridad junto a todas y todos los que creyeron en este desafío y siguen creyendo.
Gracias a los anunciantes, a los dirigentes de los diversos ámbitos, a los vecinos y vecinas de la región, a los canillitas, a los cooperativistas, a nuestras familias.
¡Gracias, muchas gracias!
Nuestros datos
– Empresa: Cooperativa de Trabajo Comunicar Limitada
– Fundada: 13 de diciembre de 2001 en Villa María (Cba.)
– Editora de: El Diario del Centro del País, en formatos papel y digital
– Asociados fundadores: 32
– Asociados actuales: 44 (más de 70 personas han trabajado en estos 20 años)
– Sede social: Periodistas Argentinos 466 / 474, Villa María
– Teléfono: 0353-4613126
– Correo electrónico: eldiario@eldiariocba.com.ar
– Sitio web: eldiariocba.com.ar
– En Facebook: eldiariocba
– En Instagram: eldiariocba
– En Twitter: eldiariocba
Miembro de la Federación Asociativa de Diarios y Comunicadores Cooperativos de la República Argentina (Fadiccra), Diarios y Periódicos Regionales Argentinos (DYPRA), Mesa Provincial de Empresas Recuperadas, Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER), Parte del Nodo Villamariense y Región de la Economía Social.
Historia documental: “Barquito de papel, el diario de la gente” (andenplay.com.ar), realizada por el asociado Sergio Stocchero. Y otras producciones realizadas a nivel nacional.
Fuente: eldiariocba















