La reciente visita del presidente de la Confederación Argentina de Mutualidades (CAM), Alejandro Russo, a China, nos dio la posibilidad de conocer, a través de las experiencias que trasmitió a medios locales, una realidad de la que disponemos poca información, cuando no sesgada por usinas informativas que están al servicio de intereses contrapuestos a los de ese gigantesco país.
Por un lado, el presidente de la CAM nos habló de que se encontró con un país ordenado, con mucha seguridad (que para algunos ojos occidentales es cercenamiento de derechos individuales), con calles increíblemente silenciosas por un parque automotor compuesto en su mayoría por vehículos eléctricos, y sobre todo, con una dirigencia que tiene muy en claro sus fines y propósitos.
Al margen de todas estas loas: ¿qué tenemos para copiarle a China? La respuesta no es, por el momento, sencilla. Las diferencias culturales y las políticas gubernamentales son muy diferentes, por lo que no puede haber una apropiación mecánica.
Pero sí reparar en cómo el pragmatismo chino ha dado solución a problemas complejos (como el hambre y el empleo), basado en una continuidad política-administrativa que garantiza el cumplimiento de los sucesivos planes quinquenales: 14 desde 1953, más el que se está implementando en la actualidad: 2026/2030; prácticamente consecutivos, con excepción del lapso entre 1962 y 1966, en el que no hubo plan quinquenal por razones económicas, en particular por cuatro malas cosechas.
¿Y por qué podría interesar China? En alguna medida Alejandro Russo nos da una señal: los acuerdos comerciales de Agricultores Federados Argentinos (AFA) y la Cooperativa Lara con ese país, beneficiosos para ambas entidades cooperativas, naturalmente.
Esto pasa a pesar de que el gobierno argentino declinó el ofrecimiento para integrar el grupo de países nucleados en los llamados BRICS, en cuyo ámbito se desarrollaron las actividades del grupo de argentinos que integraba AR; y si considerábamos que el pragmatismo es una corriente filosófica a la cual debemos atender, la pregunta es: ¿podemos contar con ese pragmatismo? No desde los estamentos gubernamentales, que ejercen una administración de cuatro años y cuyos planes en proceso pueden ser modificados o anulados por el que le sucede. Pero sí en las mutuales y en las cooperativas, en las que las prácticas democráticas superan esa instancia temporal, y no dependen de plazos que sí tiene la política.
Dos cooperativas argentinas ya están involucradas en un proceso comercial con China; ¿y las mutuales? AR lo expresa con una sencilla y contundente definición: las cooperativas producen, las mutuales pueden asociarse con éstas para aumentar su propio potencial.
Nos dicen desde las altas esferas que tenemos que arreglarnos solos, que no hay Estado prebendario para nada; pues bien, hagámoslo.













