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Mutualismo y Trabajo Social: “caminos recorridos”

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María Fernanda Sigliano
María Fernanda Sigliano
Licenciada en trabajo social, con amplia experiencia en el gerenciamiento de servicios y en el diseño, implementación y evaluación de proyectos. Especialista en gestión de organizaciones sin fines de lucro, gestión de servicios para personas mayores, seguridad social, desarrollo humano y responsabilidad social. Docente universitaria. Gerente del Área de Servicios Sociales de la Asociación Mutual de Protección Familiar (AMPF)

Como cada año, el verano nos propone descanso, pero también nos interpela como momento de evaluación. Así me encuentro hoy frente a un balance particular, entendiéndolo como ese análisis profundo de lo que hemos transitado, generando información útil para lo que vendrá, que es una reactualización del camino transitado en estos 25 años de gestión de los servicios sociales en el ámbito mutual.

Se trata de un desafío asumido allá por los inicios del nuevo siglo, con la certeza de que, frente a la crisis de las políticas públicas, nuestra profesión, el trabajo social, debía sobrepasar los límites de los espacios tradicionales de la intervención y encontrar nuevos horizontes.

De este modo, y considerando la profesión desde un rol mediador de una ciudadanía social, portadora de derechos, y teniendo en cuenta, a su vez, que nuestra intervención es un proceso de construcción histórico–social que se genera en la dinámica referida a la relación sujeto–necesidad, nos adentramos en el espacio donde esto tenía lugar de manera natural: el mutualismo.

Nuestro principal objetivo es orientar, asesorar, coordinar y promover a través de la atención individual o de caso la búsqueda de resolución de necesidades y problemáticas sociales concretas, procurando la generación, conocimiento y mejor aprovechamiento de los recursos comunitarios e institucionales. Contribuimos realizando aportes desde la especificidad profesional en los equipos interdisciplinarios con relación a la lectura, análisis e identificación de la situación abordada, incorporando los aspectos socio económico político culturales que la condicionan. Todo esto sin dejar de realizar un diagnóstico permanente del universo de asociados con el fin de generar respuestas adecuadas a sus necesidades ocupacionales, de participación y formación.

La historia institucional de AMPF[1], organización que nos abrió las puertas, al haber sido conformada por jubilados/as del Correo Argentino que querían hacer llegar los beneficios a más personas, hizo que su universo de asociados/as se caracterizase por ser mayoritariamente de personas mayores, lo cual nos desafió a especializarnos en la prestación de servicios acordes a sus necesidades. Este aspecto nos destaca hoy y nos posiciona como parte de redes de trabajo nacionales e internacionales.

Algunas de las líneas de trabajo que conforman nuestro accionar son:

*Asistencia psicosocial, donde profesionales de Trabajo social y Psicología brindan atención individual y/o familiar en las situaciones en las cuales el asociado/a o su familia demandan apoyo. La intervención desde el trabajo social se basa específicamente en brindar información, orientación y contención frente a la problemática social planteada, buscando recursos institucionales y comunitarios disponibles que le permitan, además de los que les brinda AMPF, encontrar otras alternativas que contribuyan en la resolución de su problemática.

*Educación y orientación ocupacional a través de diferentes líneas de acción se atienden las necesidades de los/as asociados/as vinculadas a la educación, capacitación y  ocupación del tiempo libre.

*Asistencia para el desempeño funcional: intervención orientada a personas con discapacidad o con habilidades y/o capacidades reducidas para el desarrollo de las actividades de la vida diaria, trabajando de manera interdisciplinaria con terapistas ocupacionales.

*Personas mayores: área que fomenta el reconocimiento y ejercicio de los derechos de las personas mayores por medio de la implementación y coordinación de diferentes acciones de apoyo y cuidados, impulsando una calidad de vida activa, saludable y segura, donde puedan ser verdaderos protagonistas.

Podemos así ver la convivencia e interrelación entre las diferentes perspectivas que orientan la intervención del trabajador social. Sin dejar de lado la perspectiva asistencial, encontramos un espacio propicio no solo para la potenciación de las capacidades de los sujetos sociales, sino también de las redes tanto personales como interinstitucionales e intra-institucionales.

Muchas personas creen y creyeron en este valor agregado que, desde el trabajo social, venimos a aportar al mutualismo. No quiero dejar de agradecer profundamente que AMPF nos haya brindado esta oportunidad, nada más y nada menos que de la mano de mi padre, Alfredo Sigliano, quien, con su visión y fervorosa creencia en el mutualismo, confió en las posibilidades que el desarrollo de servicios sociales  generó y generará en el ámbito de la economía social y solidaria. Hoy es mi desafío llegar a más organizaciones con esta propuesta.

Y haciendo homenaje a sus palabras, los/as invito porque “está todo por hacer”…


[1] AMPF: Asociación Mutual de Protección Familiar: www.ampf.org.ar

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