Mes de junio. Mes en el que se recuerda el paso a la inmortalidad al GRAL. MANUEL BELGRANO. Se lo conmemora con lo que se considera su acción “cumbre”: la creación de la bandera. Muchos lo enaltecen principalmente –si no exclusivamente- por esta acción. Es parte de nuestro estilo de enseñanza.
La verdad es que esto en cierta forma es quedarse corto. Si debiéramos recordarlo por toda su obra, no alcanzarían días de los meses del año. Ahora nos acordaremos de su paso por el Consulado, titulado de Buenos Aires, pero lo era de todo el Virreinato. Como el mismo dice, “Al concluir mi carrera por los años de 1793, las ideas de economía política cundían en España con furor, y creo que á esto debí que me colocaran en la secretaría del Consulado de Buenos Aires[1]”… “sin que hubiese hecho la más mínima gestión para ello[D1] [2]”
FUNCIONES DEL CONSULADO
El Consulado de Comercio de Buenos Aires era de las principales instituciones oficiales del Virreinato junto con el Virrey, el Cabildo y las del orden religioso. El mismo fue erigido en 1794. Tenía la misión de proteger los intereses de un Estado, en el territorio de otro. “Cuando supe que tales cuerpos en sus juntas, no tenían otro objeto que suplir á las sociedades económicas, tratando de agricultura, industria y comercio, se abrió un vasto campo á mi imaginación, como que ignoraba el manejo de la España respecto á sus colonias, y sólo había oído un rumor sordo á los americanos de quejas y disgustos, que atribuía yo á no haber conseguido sus pretensiones, y nunca á las intenciones perversas de los metropolitanos que por sistema conservaban desde el tiempo de la conquista.”[3]
FUNCIONES DE MANUEL BELGRANO
Antes de la creación formal del Consulado de Buenos Aires, en diciembre de 1793, el joven Manuel Belgrano fue nombrado Secretario Perpetuo y su participación fue fundamental entre 1794 y 1810, donde muestra sus saberes económicos e inquietudes educativas, fundamentalmente a través de sus Actas escritas. Debía escribir anualmente una recopilación de temas económicos, sociales, etc. que se las conoce como MEMORIAS.
ACCIONES DESARROLLADAS
A pesar de cierta desilusión sobre el comportamiento español en las especulaciones que realizaban con los Consulados -ya que “ sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre…, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido, …”[4] y que expresa que su “ ánimo se abatió, y conocí que nada se haría en favor de las provincias por unos hombres que por sus intereses particulares posponían el del común[D2] ”[5]– no desfalleció en sus ideas y generó propuestas y desarrollos locales, aunque no siempre llegaron a buen término. Enumeramos sin orden de prioridad:
- “Desde el principio de 1794 hasta Julio de 1806 pasé …, haciendo esfuerzos impotentes á favor del bien público; pues todos, ó escollaban en el Gobierno de Buenos Aires ó en la Corte, ó entre los mismos comerciantes, individuos que componían este cuerpo, para quienes no había más razón, ni más justicia, ni más utilidad, ni más necesidad que su interés mercantil[D3] ;…”[6]
- “Fui encargado …, de que en mis Memorias describiese las Provincias, á fin de que sabiendo su estado pudiesen tomar providencias acertadas para su felicidad”.[7]
- Su obsesión era el fomento de la agricultura y la industria. “desconfiaba de la riqueza fácil que prometía la ganadería porque daba trabajo a muy poca gente, no desarrollaba la inventiva, desalentaba el crecimiento de la población y concentraba la riqueza en pocas manos”[8]
- Propuso proteger mediante la subvención las artesanías e industrias locales. “Consideraba que “la importación de mercancías que impiden el consumo de las del país o que perjudican al progreso de sus manufacturas, lleva tras sí necesariamente la ruina de una nación[9]”
- Lo vemos como pionero del fomento de la educación argentina, ya que promovió la creación de escuelas de: primeras letras, agricultura, la Academia de Náutica (1799); la de Dibujo (1799) y el establecimiento de escuelas de hilazas de lana para “desterrar la ociosidad y remediar la indigencia de la juventud de ambos sexos”[10] Además, hizo hincapié en la enseñanza en la campaña. Posteriormente donaría su sueldo para la erección de 4 escuelas en el Norte.
- Creó periódicos como el Telégrafo Mercantil Rural, Político- Económico e Historiográfico del Rio de la Plata (1801); el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio (entre 1802 y 1807) y el Correo de Comercio… Sale este periódico el 3 de marzo de 1810. fue el primer diario editado por argentinos. Se hizo cargo de la imprenta Agustin Donado y fue –se puede decir- el órgano “oficial” del proceso de la Revolución;
- En Memoria al Consulado 1802 presentó todo un alegato industrialista: “Todas las naciones cultas se esmeran en que sus materias primas no salgan de sus estados a manufacturarse, y todo su empeño es conseguir, no sólo darles nueva forma, sino aun atraer las del extranjero para ejecutar lo mismo.”[11]
- Propone que “las artes”, (así se denominaba a la industria), estén “en manos de hombres industriosos con principios”.[12] Realizó una activa propaganda contra el monopolio comercial español, fundamentalmente en lo relativo a la necesidad de liberar el comercio rioplatense del fuerte proteccionismo pro español con el fin de beneficiar a los comerciantes criollos. Bregó por la independencia comercial.
En tiempo de las invasiones, con dolor patriótico y repugnancia, expresó que “los demás individuos del Consulado, … se reunieron y no pararon hasta desbaratar mis justas ideas y prestar el juramento de reconocimiento á la dominación británica, sin otra consideración que la de sus intereses[D4] ”.
“Consideraba que las restricciones que el bien público traen al comercio no pueden llamarse dañosas y que sólo puede ser libre el comercio que permite el interés general de la sociedad.”[13]…. “el llamado de Belgrano a no someterse pasivamente a los dictados del mercado, la preocupación por crear trabajo y transformar la educación, no sólo tienen interés historiográfico, sino una candente vigencia.”[14]. Por su preocupación especifica en introducir protecciones en actividades o sus acciones de intervención en el mercado, su focalización basada en el bien común, su opción por los que más necesitaban y por los nativos de esta tierra -entre otras- no puede ser considerado como ideólogo liberal, sino patriota con sentido común…por eso se lo razona como pionero de la economía social.
[1] BELGRANO, MANUEL. Autobiografía.
[2] ibídem,
[3] ibídem
[4] Autobiografía. op.cit.
[5] ibídem
[6] ibídem
[7] Ibídem.
[8] Felipe Pigna, Los Mitos de la Historia Argentina, Buenos Aires, Norma, 2004, págs. 348-350.
[9] ibídem.
[10] LIC. BENITO CARLOS ARAMAYO. Pensamiento económico y social de Belgrano. EL TRIBUNO. 11/6/2009.
[11] ibídem.
[12] LIC. BENITO CARLOS ARAMAYO. op.cit.
[13] CLARIN. Opinión. TRIBUNA ABIERTA. Belgrano hizo de la economía su bandera. 18/6/1999. pag.1
[14] CLARIN. op.cit.pag.3.
[D1]QUIERE DECIR SIN ACOMODOS O INFLUENCIAS FAMILIARES O DE AMIGOS…SOLO CPACIDAD
[D2]NUEVAMENTE FEEEDERALISMO
[D3]oposición al bien común por parte del Gobierno de BSAS, de la Corte Española o de los mismos comerciantes de acá…movidos por sus intereses monopólicos.
[D4]traición de los colegas que están en el consulado con Belgrano…prestaron juramento a los ingleses por sus propios intereses…















