En los últimos años, las bolsitas o pouch de nicotina comenzaron a ganar terreno en distintos países. Argentina no es la excepción. Se presentan como pequeños sobres blancos, similares a saquitos de té en miniatura, que se colocan entre la encía y el labio superior. No contienen tabaco en hoja, pero sí nicotina derivada del tabaco. Los promocionan como una alternativa “más limpia” al cigarrillo tradicional. Al no producir humo ni vapor, muchos creen que son inocuas. Sin embargo, no están exentas de riesgos.
La nicotina es una sustancia altamente adictiva y actúa sobre el sistema nervioso central. Estimula la liberación de dopamina, generando sensación de placer, pero también incrementa la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Produce dependencia en poco tiempo. En adolescentes y jóvenes, el riesgo es aún mayor. El cerebro en desarrollo es especialmente vulnerable. La exposición temprana a la nicotina altera circuitos neuronales, afecta la memoria, la concentración y el control de impulsos. Además, aumenta la probabilidad de desarrollar otras adicciones. Las bolsitas suelen venir en sabores atractivos: menta, frutas tropicales, frutos rojos o café. Esa variedad forma parte de su estrategia comercial. El objetivo es ampliar el mercado hacia personas que nunca fumaron. Muchos usuarios creen que, al no haber combustión, no hay daño. Pero la toxicidad de la nicotina no desaparece por cambiar el formato.
Entre los efectos adversos más frecuentes se encuentran: irritación de encías, inflamación y retracción gingival, dolor bucal, aumento de la salivación, náuseas y mareos. Al provocar taquicardia y aumento de la presión arterial, las personas con enfermedad cardiovascular previa, presentan un riesgo mayor. Además, como la nicotina favorece la vasoconstricción, compromete la circulación sanguínea. A largo plazo, contribuye al desarrollo de enfermedad coronaria. En dosis elevadas (cada bolsita, de acuerdo a la concentración puede equivaler a fumar de 3 a 6 cigarrillos), la nicotina es tóxica. Puede generar vómitos intensos, dolor abdominal, sudoración profusa y confusión y debilidad. En casos graves, ocasiona convulsiones.
El riesgo de intoxicación accidental en niños pequeños es una preocupación real. Su presentación discreta puede facilitar el acceso en el hogar. La ingestión accidental requiere consulta médica inmediata. En mujeres embarazadas, la nicotina atraviesa la placenta y puede afectar el desarrollo fetal. Se asocia con bajo peso al nacer, mayor riesgo de parto prematuro, y posibles alteraciones en el desarrollo neurológico. Desde el punto de vista odontológico, el uso crónico puede producir lesiones orales. Por ejemplo, origina cambios en la mucosa, con aumento del riesgo de enfermedad periodontal, y daño en el esmalte por alteraciones en el pH local. Todo lo citado se halla favorecido por la falta de regulación clara, tanto en Argentina como en muchos países en muchos otros países, donde estos productos carecen de controles.
Las concentraciones de Nicotina varían entre 3 y 6 mg por bolsita, es decir, según la concentración cada una equivale a fumar de 3 a 6 cigarrillos, y constituyen una puerta de entrada para sumar nuevos adictos. Personas que nunca fumaron pueden iniciarse con pouch y posteriormente pasar al cigarrillo o al vapeo. Sin embargo, engañosamente, la industria suele posicionarlos como herramienta de reducción de daño del tabaco. Algunas campañas los presentan como “libres de humo”, circunstancia que favorece su uso discreto y no deja olor. Por esta circunstancia puede consumirse en espacios cerrados, y esto dificulta el control y la percepción del riesgo. La información al consumidor por parte de los fabricantes nunca es clara. También se las promocionan como una ayuda para dejar de fumar, pero la dosis de nicotina de cada pouch, al ser tan alta, es cada vez más aditiva.
Para quienes desean dejar de fumar, existen tratamientos validados. Son terapias de reemplazo con supervisión médica y con dosis absolutamente controladas dentro de un programa de cesación tabáquica con apoyo psicológico. La regulación de estos productos en Argentina es prácticamente nula y además se suma la venta por internet, que facilita el acceso. Las entidades de salud, lideradas por la Unión Antitabáquica Argentina (UATA), gestionan intensamente ante las autoridades sanitarias nacionales y provinciales el retiro inmediato de estos productos y la posterior estricta regulación. La salud de nuestros niños y jóvenes está en peligro con un toxico del que no estamos enterados. La información basada en la evidencia y la acción preventiva son claves.
Padres, docentes y profesionales de la salud deben conocer el tema. Hablar con claridad sobre los riesgos ayuda a reducir el consumo.















