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El primer complejo de viviendas para los pobres

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Felipe Rodolfo Arella
Felipe Rodolfo Arella
Lic. en Cooperativismo y Mutualismo (UMSA). Magíster en Animación Sociocultural (Universidad de Sevilla). Ex-Presidente del CGCyM. Periodista, docente e investigador especializado en Economía Social y Solidaria, Género y Desarrollo Local.

TEMAS SOSLAYADOS

Ser rico no constituye la fuente de un pecado, salvo que, además de ser rico, se sea egoísta y desalmado, es decir, falto de conciencia, cruel e inhumano. Un augsburgués, Jakob Fugger, considerado el hombre más rico de su época, tuvo la idea a principios del siglo XVI, de construir en la zona residencial de Augsburgo un barrio de viviendas destinado exclusivamente para los pobres de esa ciudad, bajo la supervisión del arquitecto Thomas Krebs, constituyéndose en el más antiguo complejo de viviendas sociales realizados en el mundo.

Se construyeron 147 departamentos de 60m2 y podían acceder los pobres que profesaran la fe católica, tuvieran por lo menos una residencia en Augsburgo de dos años y ser indigentes sin deudas y no se tiene en cuenta la ascendencia familiar, la edad o el estado civil de los necesitados.

El alquiler anual era de 1 florín renano, equivalente a 0,88 euros actuales, precio que se mantiene desde sus orígenes. Los residentes deben cumplir, además con las siguientes condiciones: comprometerse a rezar tres veces al día un padrenuestro, un avemaría y un credo por las almas del rico banquero que fundó la villa y su familia, así como a realizar tareas sencillas por el bien común como la vigilancia nocturna, jardinería y ayudar al párroco.

El barrio, conocido como Fuggerei, cuenta con la protección de una fundación benéfica establecida en 1520 por el mismo Fugger, que constituyó un fideicomiso con un depósito inicial de 10.000 florines. Según el Wall Street Journal, el fideicomiso ha sido cuidadosamente administrado y la mayoría de sus ingresos provienen de propiedades forestales, que la familia Fugger favoreció desde el siglo XVII tras perder dinero en inversiones de mayor rendimiento.

Desde su fundación hasta la actualidad el barrio tuvo ampliaciones y reformas como la construcción de un colegio a mediados del S.XVII, y diversas modificaciones en 1880 y 1938. Durante la Segunda Guerra Mundial fue destruido en un 70%  por los bombardeos y luego de la contienda fue reconstruido manteniendo las características originales.

Una familia emprendedora

La primera referencia a la familia Fugger en la ciudad libre de Augsburgo, en Suabia, es la llegada de Hans Fugger, descendiente de campesinos registrado en el censo de impuestos de 1357. Contrajo matrimonio con Klara Widolf y se convirtió en ciudadano de Augsburgo. Después de la muerte de Klara, se casó con Elizabeth Gfattermann. Estos dos matrimonios le posibilitaron ingresar en el gremio de tejedores de la ciudad y en 1396 se distinguía en la lista de contribuyentes.

Su hijo mayor, Andreas Fugger, fue comerciante en la industria de los tejidos, siendo apodado «el rico Fúcar», compró tierras y otros bienes. Al hijo de Andreas, Lucas Fugger, le fue concedido un escudo por el emperador Federico III, un ciervo dorado con un fondo azul, siendo pronto apodado el Fugger del gamo. Sin embargo, fue demasiado ambicioso y se declaró en quiebra.

El segundo hijo de Hans, Jacobo I el Viejo (1412-1469), fundó la rama de los Fugger del lis y diversificó los negocios familiares introduciéndose en la minería de plata en el Tirol. Ulrich (1441-1510), su nieto, mantuvo contactos comerciales con Lisboa, Venecia, Amberes y Roma, logrando un título nobiliario en 1504 junto con sus hermanos.

La familia Fúcar, dedicada inicialmente al negocio textil, hacia 1470 se habían convertido ya en comerciantes internacionales. A principios del siglo XVI, los Fúcares representaban una potente compañía en el mundo de la minería, las especias, las propiedades inmobiliarias, las gemas y el comercio en general. Esa diversificación de sus inversiones resultó ser una buena medida para evitar súbitas bancarrotas. ​

Jacob Fugger II, el Rico, tercer hijo de Jacobo el Viejo y hermano de Ulrich, fue el miembro más importante del abolengo. Bajo su dirección la familia alcanzó su auge. Favoreció el desarrollo del arte y acogió a Alberto Durero.

En 1511, Jacob destinó la importante suma de 15.000 florines como una donación para algunos asilos. En 1514, compró gran cantidad de la ciudad de Augsburgo y el papa León X encarga a la Banca Fugger la venta de indulgencias para financiar la construcción de la basílica de San Pedro. Dicha decisión fue uno de los detonantes de la reforma encabezada por Martín Lutero. Esta transacción, entre tantas otras, fue la causa de su enfrentamiento con los Medicis de Florencia, con quienes se disputaban el favor del papa.

En 1516 llegó a un acuerdo con la ciudad de Augsburgo mediante el cual podría construir y mantener varios asilos para ciudadanos necesitados. Por 1523, habían sido construidos 52 asilos, y el Fuggerei.

En 1519 Jacob financió la elección de Carlos I de España como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico con medio millón de florines, que debía recuperar con las rentas del Maestrazgo, la plata de Guadalcanal, en Sevilla, y el mercurio de Almadén. Jacob murió sin herederos directos seis años más tarde, legando a sus sobrinos Georg Raymund (1489-1535) y Antón (1494-1560), quienes consiguieron el derecho de fabricación de moneda, bajo la dirección del segundo.

El sucesor de Jacob fue su sobrino Antón Fúcar, nacido en 1493 e hijo de su hermano mayor Georg. Antón se convirtió en el prestamista oficial del rey Carlos I de España, y después de su hijo Felipe II. Apoyó la elección imperial de Fernando I en 1530. Fue una de las fuentes de financiación de la Contrarreforma, y a cambio se benefició de los cargamentos de oro y plata procedentes de América. Obtuvo concesiones comerciales en Chile, Perú y Rusia. El tráfico de especias le produjo grandes dividendos, y no desdeñó la trata, la ganadería en Hungría y la minería en Escandinavia. A mediados de ese siglo, Antón Fugger era el hombre más adinerado del mundo, con una fortuna que superaba los 5 millones de florines. Se había casado con Anna Rehlinger y murió en 1560.

La bancarrota de 1557 les hizo perder inicialmente 4 millones de florines, finalmente saldados con una pérdida del 40 %. Con el hundimiento de la economía de la Corona española, la familia cayó en quiebra. El último miembro, Markus (1529-1597), hijo de Antón, continuó con el negocio familiar, pero nunca alcanzó el esplendor de los años dorados. En 1607 quebró la banca Fugger y poco después el resto de la empresa.

A finales del siglo XVII, los miembros del clan se retiraron de las finanzas y pasaron a llevar una vida aristocrática de propietarios latifundistas.

Actualmente la fundación de la familia Fugger está dirigida por Maria-Elisabeth Gräfin Thun -Fugger, de soltera Gräfin Fugger von Kirchberg, que vive en el castillo Kirchberg. Otros miembros del consejo de la fundación son Alexander Graf Fugger-Babenhausen y Maria-Theresia Gräfin Fugger-Glött. Así están representadas las tres ramas aún existentes de la familia Fugger. El fideicomiso es administrado por Wolf-Dietrich Graf von Hundt.

A partir de 2020, la tarifa para un recorrido por el Fuggerei es de 6,50 euros, más de siete veces el alquiler anual.

Fuentes: idealista/news y Wikipedia.

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