La irrupción de la inteligencia artificial generativa ha dejado de ser una novedad tecnológica para convertirse en una realidad que interpela las bases mismas del sistema educativo superior. En el segundo episodio del ciclo “Un encuentro destacado con…”, dialogamos extensamente con el Dr. Francisco Arri, especialista en comunicación social y docente universitario, sobre los profundos desafíos pedagógicos, las brechas de acceso y la necesidad de rediseñar un nuevo contrato áulico en la era de los algoritmos.
A continuación, compartimos el análisis pormenorizado de los conceptos clave indispensables para comprender la transformación del aula actual.
La deconstrucción de la evaluación: El fin del parcial domiciliario
Uno de los puntos más críticos abordados durante el encuentro es el quiebre definitivo de ciertos instrumentos de evaluación que hasta hace poco tiempo se consideraban innovadores. El formato tradicional del “parcial a libro abierto domiciliario” o la entrega de trabajos prácticos monográficos escritos fuera del horario escolar han quedado obsoletos ante la capacidad de la IA para resolver consignas complejas en un par de minutos, anulando el esfuerzo de lectura y pensamiento crítico extraáulico.
Frente a este escenario, la postura del Dr. Arri es categórica: el camino no es la prohibición, un intento que resulta inconducente en entornos profundamente digitalizados, sino la reformulación de las estrategias didácticas para buscar lo que denomina el “trazo de humanidad” del estudiante. Esto implica transparentar el uso de la IA —declarando si se utilizó como asistente de escritura, corrector o recopilador bibliográfico— y obligar a un ejercicio cognitivo de metacognición donde el alumno reflexione sobre su propia producción.
Cambios de paradigma en la evaluación áulica:
- Modelo tradicional en crisis: Parcial domiciliario a libro abierto y trabajos prácticos basados puramente en texto escrito.
- Propuesta pedagógica frente a la IA: Evaluaciones sincrónicas presenciales basadas en la resolución de casuística en tiempo real.
- Métrica del conocimiento anterior: Dependencia exclusiva del entregable textual fuera del aula.
- Métrica del conocimiento actual: Revalorización de las instancias de oralidad, defensa de tesis, debates inspirados en el método socrático y diversificación de formatos (podcasts, videos, entrevistas de campo).
La reestructuración cognitiva y el mito de la memoria
El diálogo también recuperó debates fundamentales de las humanidades y las ciencias de la educación. Al analizar el impacto cognitivo de delegar los registros de memoria en dispositivos tecnológicos externos, Galay y Arri rescataron la premisa histórica de Walter Ong en su obra Oralidad y escritura: todas las tecnologías de la comunicación reestructuran los modos cognitivos de la sociedad. Esta tensión, que ya se manifestaba en el siglo IV a.C. en el Fedro de Platón con la aparición de la escritura alfabética, se reactualiza hoy frente a la IA y los buscadores digitales.
Citando el análisis de Nicholas Carr en su libro Superficiales respecto a las modificaciones que Internet genera en nuestra mente, la entrevista invita a los directivos y pedagogos a no mirar los problemas actuales a través del “espejo retrovisor” de Marshall McLuhan. Es decir, intentando evaluar el aprendizaje moderno bajo los parámetros rígidos de hace un siglo. En un contexto donde el dato aislado está inmediatamente al alcance de la mano, el aprendizaje verdaderamente significativo no radica en repetir una definición de memoria, sino en la capacidad del estudiante para transformar ese dato en información relevante, contextualizada y aplicable a múltiples situaciones de la vida real.
Nativos narrativos y el nuevo contrato pedagógico
Otro de los grandes desafíos para la planta docente es la brecha generacional en los consumos culturales. Los estudiantes sub-30 se configuran como narradores digitales que prescinden por completo de los medios de comunicación tradicionales. La labor del educador en la educación superior actual, lejos de limitarse a la queja nostálgica, exige disponibilizar y traccionar el consumo crítico dentro del aula, utilizando herramientas híbridas como analizar comparativamente la estructura de una columna en un programa de streaming frente a los formatos analógicos tradicionales.
Finalmente, los especialistas coinciden en que gestionar las brechas de acceso —tecnológicas, institucionales y cognitivas— que dividen a las realidades educativas requiere la co-construcción de un “contrato pedagógico” explícito. En lugar de imponer normativas punitivas respecto al uso de teléfonos celulares en las horas de clase, las instituciones deben validar acuerdos razonables y negociados que determinen con claridad los momentos de atención y los propósitos netamente pedagógicos de la tecnología.
La clase magistral del siglo XIX y el denominado “karaoke académico” (el abuso de la lectura de diapositivas en presentaciones saturadas) abren paso a una secuenciación y programación didáctica dinámica, donde la interacción, el feedback real del auditorio y el acompañamiento del docente como orientador vuelven a ser el núcleo vital de la enseñanza.













