Por Juan Pivetta, presidente de la Federación Argentina de Mutuales de Salud (FAMSA) y Mutual Federada.
Culminamos un 2025 marcado por un intenso trabajo de adaptación y gestión bajo presión. Si bien la coyuntura nos obligó a navegar el vértigo de constantes cambios regulatorios y resoluciones de organismos de control, la responsabilidad dirigencial nos exige elevar la mirada. De cara al 2026, el mutualismo de salud debe trascender la respuesta inmediata para liderar una agenda estructural centrada en la sostenibilidad ante los costos tecnológicos y farmacológicos, el envejecimiento poblacional y una priorización urgente de la salud mental y la vacunación en adultos.
El desafío demográfico y la paradoja de la longevidad
Más allá de la gestión operativa diaria, este año comenzamos a advertir públicamente sobre un fenómeno global con impacto local directo: el aumento de la esperanza de vida en un contexto de caída vertiginosa de la natalidad. Con una disminución del 40% en las tasas de fecundidad en los últimos años, nos encaminamos objetivamente hacia sociedades más longevas.
Este desequilibrio demográfico plantea desafíos enormes para los Estados y para quienes gestionamos sistemas solidarios. La buena noticia de vivir más tiempo debe contrastarse con la calidad de vida de esos años ganados. En nuestro país, las inequidades en el acceso a la salud, el género y el nivel socioeconómico determinan profundamente cómo se envejece. Desde el mutualismo, rechazamos la asociación automática entre vejez y discapacidad, pero asumimos la obligación de trabajar activamente en modelos de “envejecimiento saludable” que integren aspectos físicos, mentales y sociales.
Tecnología y medicamentos, la tensión entre innovación y accesibilidad
El 2025 también nos enfrentó a la disyuntiva de la tecnología médica y la Inteligencia Artificial (IA). Mientras la política pública ha mantenido una mirada mayormente inactiva, los costos prestacionales se han disparado. Nuestra postura es clara: la tecnología debe ser una herramienta de accesibilidad —como lo hemos demostrado con la telemedicina en zonas desatendidas— y no un fin en sí mismo que encarezca el sistema sin aportar contención humana.
En paralelo, persiste la preocupación por la lógica del mercado global de medicamentos. El gasto en productos biológicos y la falta de competencia de biosimilares sostienen un escenario de costos incontrolables. Con más de 22.000 proyectos de investigación y desarrollo (pipelines) alcanzados en 2024, se avecina una sobreoferta de fármacos, que muchas veces responde más a las ganancias corporativas que a resultados médicos disruptivos.
La discusión ética sobre la accesibilidad a estos tratamientos es impostergable para evitar mayores inequidades. Desde FAMSA, hemos respondido con acciones concretas, como la creación de la Unidad de Gestión del Alto Costo, para mitigar estos impactos y garantizar la sostenibilidad del sistema solidario.

La agenda 2026: vacunas y salud mental
Mirando hacia el próximo año, poner los temas en agenda no es suficiente; se requiere acción. El mutualismo de salud centrará su estrategia 2026 en dos pilares fundamentales que han quedado relegados o mal abordados: en primer lugar, la revalorización de las vacunas en adultos es crucial. Debemos recuperar la confianza ciudadana en la inmunización, no solo en la infancia, sino como herramienta preventiva en la vejez. Vacunas contra el Virus Sincicial Respiratorio, Herpes Zóster, Dengue y Neumonía son claves para prolongar la calidad de vida. El segundo pilar es la emergencia en salud mental, ya que es imperioso unificar criterios de abordaje ante el aumento significativo de trastornos psicológicos. En Argentina, una de cada tres personas mayores de 20 años presenta problemas de salud mental, impulsados por la incertidumbre económica y el ritmo de vida post-pandemia.
La mutualidad debe tener un rol protagónico aquí, fomentando la conexión social real —no virtual—, el contacto con la naturaleza y el apoyo comunitario. En un contexto de estrés y ansiedad crecientes, reafirmamos una premisa histórica de nuestro sector: en salud mental, la ayuda mutua cura.
Finalmente, abogamos por un país que genere verdaderas expectativas de desarrollo. Como a lo largo de nuestra historia, haremos nuestra parte con responsabilidad y compromiso social. Les deseo unas felices fiestas y un 2026 donde transformemos los desafíos en bienestar colectivo.















