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Cómo prevenir las enfermedades más habituales en la mujer

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Dr. Mario F. Bruno
Dr. Mario F. Bruno
Presidente de la Sociedad Argentina de Periodismo Médico; Vicepresidente de la Sociedad Argentina de Cancerología; Presidente del Comité de Cuidados Paliativo de AMA (Asociación Médica Argentina); Presidente del Comité AntiTabaco de AMA Vicepresidente de UATA (Unión Antitabáquica Argentina); Director de los cursos anuales de 1) Periodismo Médico 2) Cancerología, 3) Cuidados Paliativos (AMA); Miembro Emérito de ASCO (American Society Clinical Oncology); Miembro Titular de ESMO (European Society Clinical Oncology); Director Médico de Medicron S.A. (Centro Oncológico)

Con motivo de conmemorarse en este mes de marzo el Día Internacional de la Mujer, detallaremos las afecciones más frecuentes que afectan al sexo femenino, originadas por factores biológicos, hormonales y estilos de vida, y cómo prevenirlas y/o diagnosticarlas en etapas iniciales para su resolución.

Entre las más frecuentes, se hallas las afecciones oncológicas, las cardiovasculares, las metabólicas, las del tracto urogenital, las autoinmunes y los cuadros de depresión y ansiedad. Entre las oncológicas, por lejos, el cáncer de mama ocupa el primer lugar. La edad de mayor incidencia es a partir de los 40 años, y la detección precoz, a través de la mamografía anual a partir de la edad citada, es la clave del control de la afección. Detectada por imágenes, antes de que la persona o el médico palpe algo anormal, permite hablar de una curabilidad cercana al 100% de los casos. Se habla mucho de la herencia familiar, en especial la materna y, aunque es un dato relevante conocer si un familiar cercano ha tenido también neoplasia mamaria, solo el 20% del total de casos tiene un carácter hereditario.

El otro tumor frecuente es el cuello uterino, que se produce mediante algunas variantes del virus HPV, que se contagia por relación sexual no protegida. Afecta en general a mujeres jóvenes. Es el único tumor que, a la vez, es prevenible porque puede evitarse el contagio del virus HPV con el uso del profiláctico en las relaciones sexuales, y es fácilmente diagnosticable por medio del Papanicolaou y la colposcopía anual, a partir de la primera relación sexual. Sin embargo, ninguna de las dos acciones se realiza con la frecuencia necesaria, y gran cantidad de jóvenes mujeres mueren por esta afección, especialmente en las provincias norteñas. La administración regular de la vacuna para esta afección seguramente será un elemento importante en reducir la afección en un futuro cercano.

El tercer tumor lo ocupa el cáncer de pulmón, que se halla directamente ligado al tabaquismo. En los últimos años, lamentablemente la mujer incrementó el consumo de cigarrillos. Evitar el tabaco y realizar tomografías anuales en los fumadores, a partir de los 50 años, son las armas con que contamos para combatir eficazmente esta enfermedad.

La otra gran patología del sexo femenino son las afecciones cardiovasculares: infarto de miocardio y ACV (accidente cerebral vascular). La prevención pasa por mantener una dieta saludable rica en frutas, verduras y grasas no saturadas, evitar el tabaco y el alcohol (dos factores que influyen notoriamente en la aparición de estas enfermedades), controlar la presión arterial, el colesterol y los niveles de azúcar en sangre.

Es muy aconsejable la práctica de actividad física en forma regular y reducir el estrés. En los casos de padecer hipertensión, diabetes y/o hipercolesterolemia, la consulta médica, los análisis frecuentes de sangre y la ingesta de la medicación indicada por el profesional tratante resultan primordiales para evitar el infarto y el ACV.

Entre las enfermedades metabólicas, las más frecuentes son la diabetes y la osteoporosis. Respecto a la primera, cuando la afección está declarada, todas las complicaciones que origina, y que son muchas, pueden evitarse si se mantienen los niveles sanguíneos de glucemia dentro de parámetros normales. Se toma la medicación indicada por el médico y además se reducen los hidratos de carbono. Respecto a la osteoporosis, la reducción de calcio en los huesos, expone con más frecuencia a la mujer a padecer fracturas óseas. La prevención pasa por consumir suficiente calcio y vitamina D, realizar ejercicio con pesas y actividades que fortalezcan la tonicidad muscular, evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol, manteniendo un peso adecuado para reducir el riesgo de fractura.

Respecto a las enfermedades autoinmunes, las más frecuentes son el lupus eritematoso y la artritis reumatoide. No hay formas específicas de prevenir estas enfermedades, pero se pueden reducir los factores desencadenantes como el estrés, las infecciones y la exposición a sustancias tóxicas, como mantener un estilo de vida saludable.

En relación con los estados de ánimo, a saber, la depresión y la ansiedad, las medidas de prevención pasan por mantener una buena red de apoyo social, practicar actividades de relajación, mantener una rutina de sueño adecuada y, ante la menor dudad, consultar con un especialista.

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