Acerca del problema de los códigos de descuento en las mutuales

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Yanina Rusín
Yanina Rusínhttps://estudiogaya.com/
Licenciada en Ciencia Política (UBA) con una Especialización en cooperativismo y mutualismo (CGCyM/U.B). Miembro del Estudio GAYA, asesoramiento integral a entidades del sector de la Economía Social y Solidaria

Un Estado eficaz es esencial para la vida política, económica y social de un país. Y un Estado eficaz es indispensable para el desarrollo económico.

El Estado Nacional debe garantizar el funcionamiento de la sociedad, gestionando los mecanismos para que el ascenso social se dé manera orgánicamente libre. No cabe ninguna duda de que uno de los motores de crecimiento es el crédito. Pero no cualquier crédito. Me refiero al crédito sano que contribuye a las familias a desarrollarse, que eleva su capacidad de generar más activos; esto en detrimento al crédito espurio, cruel, usurero, que se vale de las artimañas más oscuras para lucrar con las necesidades básicas no satisfechas de una sociedad económicamente desvalida y falta de conocimientos financieros.

El código de descuento ha surgido como una herramienta útil para descontar los compromisos asumidos de los empleados, generando una responsabilidad plena en el pago de dicha obligación. Pero lamentablemente este noble instrumento se transformó en un bien que se comercializa, y al que acceden instituciones que se dicen sin fines de lucro, de manera cautiva y exclusiva.

Los códigos de descuento permiten un sistema de préstamos democrático e igualitario

El crédito mediante Código de Descuento elimina el historial de pagador del tomador, por lo que lo hace democrático y posible, y brinda por igual la posibilidad a todos quienes lo necesiten. El cobro de la obligación se realiza con un casi 100% de efectividad, eliminando la mora y promoviendo así la posibilidad de que otros lo soliciten. Es un sistema que funciona, tiene cobro seguro a diferencia del Pago Voluntario (que hace a las tasas volar por los aires, y rompe la cadena de pago y de confianza) o débito por CBU (si no hubo cambio de banco, o stop debit).

Si el famoso Código de Descuento pudiera ser solicitado por ONGs, mediante estrictas y posibles formalidades, quienes con fondos propios, captación de fondos o con fondos de terceros, mediante tasas de reguladas por el mercado, o bien por el Estado, con coherencia (no puedo olvidar el DNU de 2013 que, en el código de descuento de ANSES, incluyó la cuota social dentro del CFT e hizo inviable la operación. Chau mutuales y Cooperativas. Hola bancos), y con un cupo razonable de afectación, todo lo anterior observado y analizado por la UIF, la AFIP y las demás agencias estatales, que genuinamente cumplieran su fin de garantizar, educar, promover, y sancionar a quienes trasgredan y corrompan dicho espíritu, qué distinto sería el futuro de la Argentina.

Claro, el Código de Descuento es solo para empleados, en un país con un 50% de desocupación y empleo no registrado, suena a muy poco. Pero el crédito, bien entendido, genera consumo, y dicho consumo, demanda bienes y servicios, y así de a poco, y desde la base de la pirámide, se genera la recuperación económica que nos merecemos. Si es que la merecemos.

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