En los últimos artículos hemos destacado a varios estudiantes que lograron desarrollar algún instrumento o idea que les permitieron alcanzar un merecido reconocimiento tanto en nuestro país como en instituciones del extranjero. De pronto me pregunté algo simple: ¿Cómo lograron el éxito? Y me respondí: gracias a sus maestros.
Porque los alumnos llegaron a las instituciones educativas ignorando muchas cosas y una de ellas era sobre sus propias capacidades de alcanzar nuevos conocimientos, los que fueron incorporando gracias a sus maestros, que lograron despertar su curiosidad por conocer y sus capacidades para aplicar lo conocido.
Entonces me dije: tengo que escribir algo sobre esos maestros que saben estimular a sus alumnos en el estudio, la reflexión y la aplicación de lo aprendido. Así que haré algunas notas sobre maestros y profesores que hacen volar el pensamiento de sus alumnos.
Gonzalo Zabala

Es cordobés, tiene 56 años, maestro de educación primaria, licenciado en Ciencias de la Computación por la Universidad de Buenos Aires. Se desempeña en la Universidad Abierta Interamericana como investigador del Centro de Altos Estudios en Tecnología Informática.
Desde hace más de dos décadas viene desarrollando proyectos relacionados con la aplicación de las nuevas tecnología en la educación, especialmente la utilización de robots en la enseñanza de la programación. Creó la plataforma Physical Etoys, de software abierto y gratuito para controlar robots desarrollados en un ambiente de objetos, y Roboliga de Olimpiadas Argentinas de Robótica.
Ha escrito numerosos artículos y libros sobre la especialidad y participado, junto a sus alumnos, en varios certámenes internacionales junto a sus alumnos, como el Primer Concurso Latinoamericano de Robótica de Santiago de Chile en el que obtuvo el primer puesto. (Ver el artículo Un robot que rescata personas en zonas de desastre publicado en este medio en febrero de este año.)
Sandra Aramayo

El diario Clarín y la empresa de seguros Zurich organizan anualmente un relevamiento de docentes que inspiran y premian anualmente a un docente y otorgan menciones a otros dos.
Sandra Aramayo, salteña, fue finalista el año pasado por la labor que realiza con sus alumnos del secundario que estudian en escuelas rurales de Jujuy donde enseña Ciencias Biológicas.
Sus alumnos pertenecen mayoritariamente a comunidades originarias, provenientes de familias de gran vulnerabilidad social.
Su método de enseñanza es activo y está orientado a lo que ella llama “alfabetización científica, tecnológica y digital” con el objetivo de generar reales oportunidades a sus alumnos, porque cree que la escuela es un motor de cambio social, por lo que prepara a sus alumnos para que se desempeñen en el mundo actual estimulando el pensamiento crítico, trabajo colaborativo, conciencia ambiental y uso de tecnologías accesibles.
Esa metodología activa tuvo como resultado que el 70% de los estudiantes que participaron en sus proyectos interdisciplinarios mejoraron su asistencia e integración.















