En los últimos años la inteligencia artificial viene captando la atención de muchos sectores, aunque la IA nació formalmente en el año 1956 en la Conferencia del Dartmouth College de New Hampshire, Estados Unidos, donde el científico John McCarthy utilizó por primera vez el término “inteligencia artificial” y, desde entonces, ha evolucionado en el tiempo hasta la IA generativa de la última década.
Opiniones a favor y en contra, plantean, por un lado, que estas nuevas tecnologías amenazan nuestras fuentes de trabajo, reemplazando al ser humano en varias funciones, y por otro, esperamos que estas nuevas tecnologías mejoren nuestra calidad de vida.
Esta evolución constante nos lleva al reciente anuncio de Google sobre Personal Intelligence, un asistente personal de IA que no solo responde preguntas generales, sino que además entiende y adapta sus respuestas a partir de los intereses y curiosidades específicas de los usuarios.
Este enfoque multimodal permite que la aplicación actúe como un asistente que conecta los puntos de la vida digital del usuario, ofreciéndole respuestas que van más allá de lo evidente, convirtiéndose en un asistente capaz de comprender el contexto y dar respuestas.
Dejando de lado esta introducción, me gustaría profundizar sobre el concepto de otra “inteligencia personal”, definida por el psicólogo John D. Mayer co-creador del concepto de inteligencia emocional.
La inteligencia personal, también conocida como “inteligencia intrapersonal”, es la capacidad de conocernos profundamente a nosotros mismos, entendiendo nuestras fortalezas, debilidades, emociones, motivaciones y metas, tomando de esta manera decisiones más efectivas. Se trata de una forma de inteligencia interna que nos permite tener autoconciencia, autorregulación y automotivación.
Sus principales características son:
- Autoconocimiento: Reconocer tus propios estados de ánimo, sentimientos, fortalezas y limitaciones.
- Autorregulación: Gestionar tus emociones y reacciones de manera saludable, manteniendo el autocontrol.
- Automotivación: Usar tus sentimientos para dirigirte hacia tus metas, mostrando compromiso y optimismo.
- Autoestima: Tener una imagen propia equilibrada y positiva.
- Autocomprensión: Entender quién eres y qué quieres de la vida de manera realista.

Desarrollar esta inteligencia ayuda a desenvolverse mejor en la vida, tomar decisiones más acertadas y mejorar la calidad existencial, ya que permite usar la información interna para orientar la propia conducta y el futuro, y preguntarnos qué tiempo dedicamos a escucharnos, ver cuáles son nuestros límites a seguir, nuestro instinto y deseos.
El trabajo es importante, ser responsables es importante, nuestras vidas y familias son importantes; en consecuencia, el equilibrio es importante.
La tecnología evolucionó y seguirá haciéndolo; o los seres humanos avanzamos en el mismo sentido, o entendemos que en nuestro futuro estaremos compitiendo con los robots.












