Temas soslayados
El ciclo lectivo del año pasado concluyó con noticias preocupante: alumnos de colegios de nivel secundario fueron víctimas de respectivos experimentos de química consistentes en una práctica que simulaba el comportamiento de los volcanes.
Los alumnos encargados de realizar la prueba sufrieron quemaduras al explotar la maqueta que habían preparado siguiendo las indicaciones de sus respectivos profesores.
El diario INFOBAE del 25 de octubre pasado dio a conocer que uno de los estudiantes, cuyo estado de salud fue calificado como reservado, sigue alojado en el Hospital Gutiérrez, bajo tratamiento y recibiendo las curaciones pertinentes para sus lesiones.
A pesar de que el pronóstico no ha variado, se indicó que evoluciona favorablemente; especialistas señalaron que “tiene las vías aéreas superiores involucradas” y permanece con “asistencia respiratoria”.
Otros tres estudiantes presentes junto al experimento: dos menores de 13 años y una alumna mayor de 18. Dos de ellos requirieron internación hospitalaria, además del principal afectado. Al menos uno ya recibió el alta médica tras permanecer en la terapia intermedia del hospital del quemado, con el 20% de su superficie corporal afectada, incluidos el tronco, el rostro y la espalda.
Otro estudiante de 14 años fue trasladado al Hospital de Quemados. presentaba ampollas (indicando quemaduras intermedias) en brazo derecho, muñeca izquierda, tórax y cara, además de estar afectado en sus vías respiratorias.
En octubre de 2025, una feria de ciencias en un instituto comercial de Pergamino, terminó en tragedia cuando un experimento de “volcán artificial” explotó, dejando al menos 10 estudiantes heridos y una alumna de 10 años en estado crítico, trasladada al Hospital Garraham por quemaduras graves en el rostro y ojo. La explosión ocurrió al mezclar ingredientes como azufre y carbón, generando un incidente que llevó a investigaciones sobre negligencia y la importancia de la supervisión profesional en experimentos escolares.
El fuero Contencioso Administrativo de Bariloche condenó al Estado de Río Negro y a una docente por las graves quemaduras que sufrió una alumna de 12 años durante un experimento de ciencias naturales en la Escuela 298. El hecho ocurrió cuando la menor participaba de una práctica en el aula y una llamarada de alcohol le provocó lesiones en el rostro, cuero cabelludo y oreja.
El rol de los profesores, directivos y padres
Los profesores de materias como Química, Física, Anatomía, Zoología, Botánica, deben realizar algunos experimentos de laboratorio para interesar a sus alumnos en el estudio. Pero deben ser ellos quienes efectúen las correspondientes prácticas, no los alumnos, que deben estar razonablemente alejados de la zona de trabajo. Otra área con posibles accidentes es la de prácticas deportivas que deben estar bien reglamentadas y supervisadas por los docentes a cargo.
Los accidentes pueden prevenirse, pero la impericia e irresponsabilidad de una persona solamente pueden constatarse cuando ocurrió el desastre porque estas condiciones del actuante están ocultas en la conciencia de cada persona.
Si la formación como docente es laxa, si nunca se le hizo practicar un experimento durante sus años de estudio, seguramente el resultado será fatal, para él o para terceros.
Sería conveniente que los directivos de los establecimientos educativos prestasen atención a estas cuestiones porque deben conocer la capacidad de cada docente en el desempeño teórico y práctico de cada asignatura.
También los padres de los alumnos deberían autorizar a sus hijos a participar de las experiencias de laboratorio previo conocimiento de la idoneidad del docente a cargo y solicitar, además, que su hijo sea solamente observador y no manipulador de instrumentos y productos necesarios en la experimentación.















